"No importa cuánto huyas; tu tierra te reconocerá, tu tierra te sentirá". Hoy se conmemoran los 116 años del nacimiento del insigne escritor Gurgén Maharí

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<<Ork`an el p`akhch`es, k`ez hoghd piti chanach`e, k`ez hoghd piti zga>>. Aysor Gowrgen Maharii tsnndyan orn e_10233

Hoy se conmemora otro aniversario del eximio poeta, prosista, crítico literario y figura pública, galardonado con el título de Honorable Trabajador de la Cultura de la ex RSS de Armenia, Gurgén Maharí, quien fuera partidario de la doctrina del partido Demócrata Liberal (Ramgavar Azadagán) armenio.

 

Gurgén Maharí (cuyo verdadero nombre era Gurgén Adjemyan) nació el 1º de agosto de 1903 en la ciudad de Van, Armenia Occidental. Hasta los años del Genocidio Armenio y la Primera Guerra Mundial pudo vivir una infancia más o menos despreocupada.

 

Cuando los turcos atacaron Van, sus pobladores se defendieron valientemente hasta el arribo de las tropas rusas y los voluntarios armenios a esa ciudad, logrando salvarse de las masacres. Cuando las tropas rusas se retiraron, los vanetsí se vieron obligados a replegarse tras ellos. Habiendo perdido contacto con sus familiares en el camino, el joven Gurgén llegó a Armenia Oriental junto a otros refugiados.

 

Maharí junto a su madre

 

Allí vivió en orfanatos hasta que halló a su madre y otros parientes que lograron sobrevivir, excepto su abuela, que murió en el camino. Años más tarde, Maharí relató estas vicisitudes con afectiva añoranza y alguna dosis de humor en su novela "Infancia". En ella, relató que conoció al célebre escritor Eghishé Charents en uno de los orfanatos, lugar donde el joven Gurgén escribió sus primeros poemas.

Más tarde, Gurgén Maharí se adhirió a la ideología del partido Ramgavar Azadagán. En una de sus cartas, señaló que había recibido una herencia de su padre, que estaba adherido al partido Armenagán, precursor del anterior.

 

Los hechos vivenciados en el orfanato, y las peripecias experimentadas durante su vida errante quedaron plasmadas en su otra novela “Adolescencia”. Aquellos fueron años muy difíciles, tanto para Gurgén, como para cientos de miles de niños armenios como él y todo el pueblo armenio. Paralelamente al asesinato de la mayor parte de la población armenia a manos turcas, una parte logró emigrar a otros países, incluída Armenia Oriental, por entonces bajo la égida rusa. La vida de los armenios estaba regida por el hambre y la inanición, una gran miseria, pestes, penurias y un inmenso dolor, todo descripto magistralmente por Maharí en las páginas de “Adolescencia”.

En uno de los pasajes autobiográficos, Mahari testimonia su visión acerca de la infancia y la expatriación:

 

"Y qué es la infancia, si no el mayor sol en el cielo, la más grande de las lunas que mira a través de la ventana abierta, el brillo del sol en el pico de una cigüeña encaramada en la cima de un álamo colosal, la sonrisa de tu madre asomando entre lágrimas y las lágrimas inundadas por su sonrisa, y también los encendidos frutos en las ramas verdes, y el batir de las alas argentinas de un abejorro que zumba sobre el ventanal cerrado, la fragancia asombrosamente placentera del primer libro infantil, el perfume a pan fresco y a los rebaños y tropeles polvorientos que pasan por una calle estrecha...

El pueblo donde pasé mi infancia tenía casas con techos planos y un gran huerto con todos sus frutos y bienes, lindero a cada casa. La tierra era rica en trigo y flores; el suelo era fértil porque durante años fluyó la sangre humana, y por esta, las flores y manzanas eran de un rojo más encendido.

Era pequeño cuando perdí a mi padre; un poco mayor, cuando perdí mi terruño natal. Con mi terruño natal, perdí para siempre a mi abuela y, temporalmente, a mi madre. Desapareció del mapa aquello llamado Armenia Occidental, y por la sangre de un millón y medio de armenios las flores enrojecieron de una vez y las puestas de sol se vistieron de sangre. En 1915, caí en Echmiadzín, Dilijan, y luego en Yereván; de ciudad en ciudad, de calle en calle, de vereda en vereda, de orfanato en orfanato, de cama en cama”.

 

 

A los años difíciles les siguieron años de paz. Maharí se convirtió en uno de los más entusiastas participantes de la vida literaria. Escribió poemas, cuentos  novelas. Se hizo muy famoso por sus citadas novelas “Infancia” y “Adolescencia”, y su antología “Frutos al madurar”.

Sentía que la nueva cotidianeidad y los elementos de la gran ciudad eran poderosos. Pero fue sorprendentemente leal a la lírica poética, las emociones humanas eternas y a la naturaleza. En uno de sus poemas de la década de 1920, Maharí escribió:

No importa cuánto huyas,

Desvaríes gigantescas ciudades, 

Tu tierra te reconocerá,

Tu tierra te sentirá.                            

 

Sin embargo, el curso normal de su vida y su labor creativa fue interrumpido por el exilio forzado. Fue arrestado en 1936, durante las purgas estalinistas y sentenciado a 11 años de prisión en Siberia junto con muchos otros escritores e intelectuales bajo cargos absurdos. Fue puesto en libertad en 1947, pero un año después fue arrestado nuevamente y enviado al exilio siberiano como "un tipo poco confiable". Se le permitió regresar a Yereván en 1954 recién después de la muerte de Stalin.

 

 

Gurgén Maharí estuvo felizmente casado con la lituana Antonina Povilaytinen, a quien conoció en un campo de prisioneros de Siberia, cuando era estudiante de Derecho. Fue arrestada por pertenecer a un grupo de estudiantes clandestinos llamado Libertad para Lituania. Pasó 10 años en Siberia y fue liberada junto a su novio Gurgén, recién en 1958, tras la muerte de Stalin. Se casaron en Siberia estableciéndose en Armenia. Antonina Maharí falleció en 2018, a los 94 años. 

 

 

Tras su retorno a Armenia, Maharí pudo reiniciar su más prolífico período, escribiendo obras como: "Alambrados de púa florecidos", "Vergeles incendiados", “Siberiana” entre otros cuentos, poesías, novelas autobiográficas y sus memorias.

Falleció el 17 de junio de 1969.

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