La tierra es un ente vivo, tiene su alma, y sin patria, sin un fuerte lazo con la propia tierra, el hombre no puede encontrarse a sí mismo, a su alma.
Martirós Sarian

10 de noviembre. Lecturas de la Santa Biblia correspondientes al calendario de la Iglesia Apostólica Armenia. Hoy es el 9º domingo desde la exaltación de la Santa Cruz

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ISAÍAS

Capítulo 24

La conmoción universal

1 Miren, el Señor arrasa la tierra y la deja desierta, trastorna su faz y dispersa a sus habitantes.2 Correrán la misma suerte tanto el pueblo como el sacerdote, el esclavo como su señor, la esclava como su señora, el comprador como el vendedor, el que pide prestado como el que presta, el acreedor como el deudor.3 La tierra es arrasada, sí, arrasada, saqueada por completo, porque el Señor ha pronunciado esta palabra.4 La tierra está de duelo, desfallece, el mundo se marchita, desfallecen las alturas junto con la tierra.5 La tierra está profanada bajo los pies de los que la habitan, porque ellos violaron las leyes, transgredieron los preceptos, rompieron la alianza eterna.6 Por eso la Maldición devora la tierra y sus habitantes soportan la pena; por eso se consumen los habitantes de la tierra y no quedan más que unos pocos.

La ciudad desolada

7 El vino nuevo está de duelo, la viña desfallece, gimen los que estaban alegres. 8 Cesó la alegría de los tamboriles, se acabó el tumulto de los que se divierten, cesó la alegría de las cítaras. 9 Ya no se bebe vino entre canciones, el licor es amargo para el que lo bebe. 10 Se ha derrumbado la ciudad del caos, está cerrada la entrada de todas las casas. 11 Se pide vino a gritos por las calles, se ha apagado toda alegría, ha sido desterrada la alegría del país. 12 No queda más que desolación en la ciudad, la puerta ha sido rota a pedazos.

La salvación de un resto

13 Sí, en medio de la tierra, entre las naciones, sucederá lo que pasa con el olivo, cuando se bajan a golpes las aceitunas, o cuando todavía quedan unos racimos, una vez acababa la vendimia.

 

CARTA A LOS EFESIOS

Capítulo 5

15 Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas 16 que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos.17 No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor.18 No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo.19 Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón.20 Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.21 Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo.22 Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor,23 porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo.24 Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido.25 Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella,26 para santificarla. El la purificó con el bautismo del agua y la palabra,27 porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada.28 Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo.29 Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia,30 por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo.31 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne.32 Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.33 En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

Capítulo 8

49 Todavía estaba hablando, cuando llegó alguien de la casa del jefe de sinagoga y le dijo: «Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro».50 Pero Jesús, que había oído, respondió: «No temas, basta que creas y se salvará».51 Cuando llegó a la casa no permitió que nadie entrara con él, sino Pedro, Juan y Santiago, junto con el padre y la madre de la niña.52 Todos lloraban y se lamentaban. «No lloren, dijo Jesús, no está muerta, sino que duerme».53 Y se burlaban de él, porque sabían que la niña estaba muerta.54 Pero Jesús la tomó de la mano y la llamó, diciendo: «Niña, levántate».55 Ella recuperó el aliento y se levantó en el acto. Después Jesús ordenó que le dieran de comer.56 Sus padres se quedaron asombrados, pero él les prohibió contar lo que había sucedido.

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