Un retrato pequeño y poco conocido del Catolicós Vazgén I

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Como suele suceder, tras el fallecimiento de personalidades ilustres, al divulgarse de boca en boca, los recuerdos y las anécdotas de sus contemporáneos comienzan a cobrar valor e interés público, transfiriéndose de una generación a otra con vida propia.

A propósito de cumplirse otro aniversario del paso a la inmortalidad de Su Santidad Vazgén I, Catolicós de Todos los Armenios, lo homenajeamos con esta pequeña anécdota poco conocida, que describe cabalmente su honradez y su conocimiento de la condición humana.

Se cuenta que un par de décadas antes de morir, Su Santidad encomendó a joyeros armenios que diseñaran y confeccionaran el alfabeto armenio, la Santa Cruz y el Escudo estatal de Armenia soviética con engarces de piedras preciosas y oro. Seguramente, cualquiera que haya visitado la Santa Sede en Echmiadzín ha visto y admirado ambas obras terminadas (según se rumorea, el escudo se encuentra guardado en algún lugar de la biblioteca nacional de libros antiguos Matenadarán de Yereván).

Un día, cuando se le preguntó a Su Santidad la causa por la cual mandó a convertir semejante cantidad de oro de Echmiadzín en estas dos finísimas obras artísticas de orfebrería, Su Santidad respondió: "En general, el oro es redondo, por lo que podría rodar después de mí…".

No caben dudas, de que fue un hombre santo y previsor.

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