Hrant Matevosyan, sobre Su Santidad Vazgen I

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Para los grandes de verdad, no hay vida ni tiempos fáciles; en la infinitud de nosotros, los mortales, los grandes circunscriben su tiempo y sus quehaceres; sus vidas y tiempos, son vidas difíciles, tiempos difíciles. Durante su tiempo de vida terrenal, ellos delimitan, reconociendo como fronteras e hitos, la vida y la conducta de sus antapasados.

Así fue la vida de Tumanyan; así lo fueron las de Komitas y Charents.

De esa forma vivió y obró el gran Nersés Ashtaraketsí; así cercó y colmó su vida con un vivo contenido nacional el gran Catolicós Vazgén I.

¡Qué hombre tan recto, brillante y valiente fue! ¡Qué gran armenio!; desde su cuna, ¡cuánta nobleza residía en él! Con su vida lúcida uno podía apoyar plácido su cabeza sobre la almohada; crédulo, que no se te inundaría tu casa, ni te amenazaría un arma traidora. Su comportamiento y su sencilla presencia, te transformaban en alguien comprensivo con los malévolos, en amigo de aquellos a quienes tolerabas y te ubicaba en la densa multitud de amigos.

Dando al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios, él jamás alejó al uno del otro, sino que los acercó a sí, y los unió a su gracia sin enajenar de la nación aquello que constituye su intrínseco poder: la unión nacional.

A través de sus cuatro décadas de regencia, este país desmembradizo, que produce grietas sin fin, y que aleja a naciones y pueblos unos de los otros, que divide las uniones, que trunca el pasado del presente, a la familia de la iglesia; con su magnífico pontificado de cuarenta años, jamás profundizó su abismo bajo nuestra nación; por el contrario, nosotros jamás, nunca más estuvimos tan unidos en la voluntad, ni tan de acuerdo.

Bienaventurado aquel, quien basado en su ejemplo, de la misma forma en que él tomó el ejemplo de nuestros grandes antepasados, habrá de ser el secreto y el símbolo de la unidad nacional. Y con su dominante presencia varonil, nosotros habremos de permanecer soberanamente orgullosos, virilmente contenidos, valerosos cuan combatientes, como lo éramos con la vitalidad del Vehapar, como nos lo imponía su conducta y su figura.

 

Hrant Matevosyan1

24 de agosto de 1994

 

 

(1)Hrant Matevosyan (1935 - 2002). Escritor ensayista, cuentista y guionista armenio. Destacado representante de la ficción armenia contemporánea. Entre otros galardones, en 1984 ganó el premio literario de la ex URSS y la Orden de Mesrob Mashtotz de Armenia. Al tiempo de su fallecimiento era considerado como "el novelista actual más prominente y completo" de Armenia.

 

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