No son sólo los libros bien escritos son los que permanecen, sino especialmente aquellos que hablan al corazón de la gente
Yervant Odian

En su forma, el ajedrez es un juego; en su contenido, arte. Hoy es el 90º aniversario de Tigran Petrosian

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"Petrosian fue ‘El Defensor’ del ajedrez, con mayúsculas. Fue el primero de los grandes maestros en demostrar cómo defender desde cualquier posición. Demostró que el ajedrez es un juego con grandes recursos. El estilo de Petrosian era demasiado elegante y difícil de entender. En él había cierta misteriosidad…"

Vladimir Kramnik

 

En sus mejores años perdía muy raramente, lo llamaban “El Tigre de Hierro”.

Tigran Petrosian nació el 17 de junio de 1929 en Tbilisi. Vardan, su padre trabajaba como conserje en la Casa de Oficiales en Tbilisi. Perdió a ambos progenitores desde temprana edad, siendo penosamente criado por su hermana mayor, Vardush, en circunstancias muy difíciles, hecho que probablemente haya determinado su permanente silencio respecto de esa etapa de su vida.

 

Su primera foto. Tigran Petrosian, a la izquierda, sentado en la falda de su madre.

Al centro, su hermana Vardush. Su padre Vardan, sentado junto a su hermano Hmayak.


Tigran debió comenzar a trabajar en su niñez, mientras asistía a la escuela. Su labor como empleado de limpieza de las calles de Tbilisi lo llevó a frecuentar lugares de aficionados al ajedrez, su primer contacto con ese deporte. Su interés por el ajedrez profesional se hizo notorio desde la década de 1940, cuando tomó clases magistrales en el Palacio de los Pioneros en Tbilisi de Alrich Ebralidze, quien era un gran admirador de Capablanca y Nimzovich. Es posible que sus jugadores preferidos fueran estos dos últimos, y también Akiba Rubinstein, de quien dijo que “nadie antes tuvo un estilo posicional tan profundo”. 

 

“¡Petrosian tiene la habilidad de ver y eliminar el peligro 20 jugadas antes de que aparezca!”

Bobby Fischer

 

 

Entre los aficionados y profesionales de este deporte está ampliamente aceptado que juego defensivo no implica necesariamente poca visión combinativa, sino todo lo contrario; para ser un buen defensor hay que tener una habilidad táctica superior. Y eso Petrosian lo entendió desde un principio. A los 16 años ganó el campeonato nacional de Georgia, hecho que, sumado a su prematura madurez, su aplomo y claridad de pensamiento, le valió de pasaporte al ajedrez mundial.

Entonces decidió mudarse a Moscú (1947), donde se doctoraría en Filosofía con una tesis titulada "Algunos problemas de lógica en el análisis ajedrecístico" (1968). Paralelamente a su vida profesional como jugador de ajedrez, llegó a ser redactor en jefe de la famosa revista rusa 64 (1968-1977) y director de la escuela de ajedrez del club Spartak de Moscú. Fue, incluso, un gran aficionado a la música de Tchaikovski y Wagner, a pesar de su temprana sordera, que combatía con un audífono (el cual desconectaba para concentrarse más cuando jugaba), y fotógrafo aficionado.

Petrosian cumplió con las exigencias de la normativa de Gran Maestro de ese deporte desde 1947, en la semifinal de la Copa de la ex URSS. Ya en el Campeonato de ese país en 1950, ocupó el 3er lugar, y paralelamente a su ascenso en el ránking mundial, también fue ganando reputación y el afecto de la gente.

 

 

En general, está aceptado que para los aficionados a este deporte el ataque es mucho más atractivo que la defensa, lo que en cierto modo explica que el reconocimiento al estilo tan particular de Petrosian sea menor que el que obtuvieron los jugadores que brillaron por sus ataques.

“Sí, tal vez me guste más defender que atacar, ¿pero quién ha demostrado que defender es una labor menos riesgosa que atacar? ¿Creen que hay pocas partidas que han logrado convertirse en joyas del ajedrez gracias a una defensa virtuosa?”, preguntó alguna vez Petrosian, para quien lo más valioso en el ajedrez era la lógica. “Estoy convencido de que en el ajedrez -aunque siga siendo un juego-, nada es accidental. Ese es mi credo. Sólo me gustan las partidas en las que jugué de acuerdo a los requerimientos de la posición. Solamente creo en el juego lógico; ‘correcto’, por llamarlo así”, comentó en otra ocasión.

 

 

Tras vencer en el Torneo de Candidatos de Curazao 1962, Petrosian se convirtió en retador del campeón del mundo, Mikhail Botvinnik, a quien derrotó en 1963, arrebatándole el preciado título. Los transeúntes que pasaban frente al teatro de música Estrada de Moscú, viendo bailar el kocharí a los armenios reunidos para festejar el triunfo de Petrosian, creían que se había enviado otro hombre al espacio. Años después, en 1966, Petrosian logró nuevamente el título de campeón, jugando la final contra Boris Spassky. Durante la visita que realizara a Cuba en 1966, Petrosian jugó una promocionada partida con el entonces presidente Fidel Castro, la que finalizó en empate. Al final del encuentro, el presidente cubano le regaló a Petrosian el soberbio tablero de mármol y las 64 fichas con las cuales jugaron la recordada partida. Todavía es recordado su paso por la Argentina en 1964, cuando ganó un importante certámen, y años después, entre el 30 de septiembre y el 26 de octubre de 1971. Una multitud, sin precedentes en la historia del ajedrez, acompañó cada una de las nueve partidas del match que lo enfrentó a Bobby Fischer, por entonces la figura en ascenso de ese deporte. Más tarde, también fue invitado a participar del 2º torneo Clarín, en 1979.

 

Petrosian enfrenta a Zenón Franco en el 2º torneo de ajedrez Clarín, Buenos Aires, 1979

 

Fue campeón del mundo en 9 ocasiones, y 4 veces campeón soviético (1959, 1961, 1969 y 1975). Entre 1958 y 1978 jugó en 10 olimpiadas mundiales, obteniendo 6 medallas de oro individuales, 9 oros por equipos y una de plata (Buenos Aires, 1978).

En algún reportaje, el campeón del mundo afirmó que la raíz de sus éxitos provenía de una infancia muy difícil, cuando cayó en la cuenta de que en la vida siempre hay que luchar.

 

 

En cuanto a la vida personal del campeón, señalemos que conoció a su esposa en Moscú, apenas arribado en 1947. Rona Avinezar, su esposa, tenía a Mikhail, un hijo cuyo padre no había regresado del frente en la Segunda Guerra. Se casaron en 1951, tuvieron un hijo y lo llamaron Vartan. De acuerdo con la opinión de su mujer y los testimonios de muchos contemporáneos, Petrosian fue un esposo y padre ejemplar, y su prematura muerte, una gran pérdida para el mundo.

 

Petrosian y su esposa Rona, junto a sus hijos Mikhail y Vardan

 

El 9 veces campeón mundial falleció en Moscú a la edad de 55 años, víctima del cáncer, el 13 de agosto de 1984.

En su nombre, existen dos aperturas de partidas que llevan su nombre. En Armenia circula un billete emitido en su memoria. Desde 1984, la Casa del Ajedrez de Yereván lleva el nombre de Tigran Petrosian, al igual que un importante club de ajedrez inaugurado en París en 2011. En muchas localidades de Armenia y el mundo se han erigido estatuas que eternizan su memoria.

 

 

Frases memorables de Tigran Petrosian

“Nunca se debe olvidar que la vida es lucha, y en esa lucha es más fácil vencer, que mantener lo conseguido”

 

"Siempre siento que toda Armenia juega conmigo cada una de las partidas. Hay un montón de gente esperando mis victorias, y eso me compromete".

 

"Los grandes logros que he obtenido en mi vida, se lo debo a los cálidos deseos y la ayuda recibida de mis compatriotas. Ellos han estado siempre junto a mí, sosteniéndome antes de dar cada uno de mis pasos".

 

La 3ª estatua de Tigran Petrosian en Yereván supervisa las partidas de los vecinos aficionados

 

 

 

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