La tierra es un ente vivo, tiene su alma, y sin patria, sin un fuerte lazo con la propia tierra, el hombre no puede encontrarse a sí mismo, a su alma.
Martirós Sarian

El pueblo es el más grande creador, vayan y aprendan de él. Hoy se conmemora el 150º aniversario del nacimiento del padre Komitas

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Cuando pienso en Komitas, respiro plenamente el aire de Armenia. La belleza de sus montañas, valles y pedemontes me absorbe irresistiblemente. Cuando escucho a Komitas, cual viajero sediento, veo una fuente, como los miles de manantiales esparcidos por mi antigua y maravillosa tierra. Bebo con los labios sedientos y no me sacio de esa límpida y clara fuente. ¡Cuánta pureza, limpidez, inocencia y poesía hay en ella!

ARAM KHACHATURIAN

 

Uno de los genios del pueblo armenio, Soghomón Soghomonian, nació el 26 de septiembre de 1869 en la ciudad de Kutahya o Gudina al oeste del Imperio Otomano. En 1870, perdió a su madre de Takuhi Hovhannisyan, tras lo cual el pequeño Soghomón es admitido en la escuela local de cuatro niveles. Luego de su graduación, su padre, Gevorg Soghomonyan, lo envió a Brusá para continuar su educación. Sin embargo, a los pocos años este también falleció, quedando Soghomón bajo el cuidado de su abuela paterna y luego de su tía.

 


 

En 1881, el padre Tertzakian, párroco de Gudina, tenía planeado viajar a Echmiadzín para ser ordenado obispo. A pedido del Catolicós Gevorg IV, tuvo que elegir y llevar consigo a un niño huérfano que tuviera una bella voz, para que ingresara al seminario espiritual Gevorgyan de la Santa Sede. Por entonces, a los armenios se les prohibía hablar armenio en Gudina, por lo que Soghomón sólo hablaba en turco. Ante el saludo del Catolicós, sólo atinó a contestar: "No hablo armenio, pero si quiere, puedo cantar". De hecho, Soghomón había aprendido a cantar la liturgia en la iglesia –único lugar en el que se permitía hablar armenio-, donde su padre había servido como asistente.

 

El joven Soghomón canta para el Catolicós Gevorg IV - Dibujo de Grigor Khandjyan

Ya en 1890, el joven Soghomón fue ordenado diácono. En 1893 se graduó del seminario, recibió el título de Apeghá y fue renombrado Komitas, llamado así por un poeta del siglo VII, autor de varios himnos litúrgicos, el Catolicós Komitas. En el seminario, Komitas creó un coro, una orquesta de instrumentos folclóricos, armonizó canciones folclóricas e inició sus primeras investigaciones musicológicas.

 

En 1895, Komitas fue elevado al rango de Vardapet (doctor en teología). Luego se mudó a Tbilisi, donde estudió música en un conservatorio. Sin embargo, cuando conoció al gran compositor Makar Ekmalyan, cambió de opinión y estudió armonía junto a él.

 

Si Komitas hubiera compuesto tan sólo su Anduní, ello bastaría para considerarlo entre los más grandes compositores universales.

CLAUDE DEBUSSY

 

Un año más tarde, consciente de su necesidad de profundizar en las técnicas musicales occidentales, Komitas viajó a Berlín, donde estudió recibiendo una ayuda económica del mecenas Alexander Mantashyan. Allí, Komitas se inscribió en el conservatorio privado del profesor Richard Schmidt, dando simultáneamente conferencias sobre filosofía, estética, historia general y musical en la Universidad Imperial de la capital germana. Su talento no pasó desapercibido, y por invitación de la Sociedad Internacional de Música, dictó una trascendental conferencia sobre la música eclesiástica y secular armenias.

 

 

En septiembre de 1899, Komitas regresó a Echmiadzín. En un corto período, cambió radicalmente los métodos de enseñanza musical en el seminario, creó una modesta orquesta y elevó el nivel de interpretación del coro.

 

Komitas comparte una salida con sus amigos en Echmiadzín

 

Entonces comenzó la fructífera etapa de recopilación del acervo musical popular. Komitas viajó por numerosas regiones de Armenia Occidental, registrando y armonizando melodías populares armenias, kurdas, persas y turcas, incluso, componiendo canciones propias para solistas y corales. Por otra parte, desarrolló un gran trabajo de investigación musicológico-etnográfica, con una importante labor en la decodificación de los antiguos khazes armenios (neumas musicales asociados al canto litúrgico). Estas actividades de investigación provocaron una serie de conflictos dentro de la iglesia, dado que en Echmiadzín no contaba con el ambiente propicio para desarrollar su trabajo. Dirigió una carta al Catolicós solicitando ser eximido de sus obligaciones clericales y enviado a una Diócesis donde encontrara la ansiada tranquilidad, pero fue en vano.

 

El coro Kusan en Constantinopla. Foto de 1910

 

En 1910, Komitas se trasladó a Constantinopla, donde organizó un coro mixto de 300 miembros llamado Kusan, el que gozó de gran popularidad. Como resultado de sus recopilaciones y registros, logró recolectar más de 3.000 canciones y melodías. Muchos himnos litúrgicos, que hasta entonces habían llegado por tradición oral, fueron reescritos y armonizados por él. Entre una serie de antiguas melodías folklóricas se incluyen los hairén (estrechamente ligadas a los cantos religiosos) y los horovel, o canciones del trabajo rural, muchos relacionados con creencias paganas, antiguos cantares de temática épica, como “Sasuntsi David” y “Mokats Mirzá”, los anduní (canciones de expatriados) medievales y odas religiosas de tradición popular. El número de canciones registradas por Komitas relacionadas a la vida campesino-aldeana es de 4.000, pero sólo se han podido salvar alrededor de 1.200.

 

El coro mixto de 190 integrantes que Komitas formó en Alejandría. Foto del 21-3-1911

 

Komitas ha pasado la mayor parte de su vida viajando por distintas regiones armenias y países europeos, dando conciertos, discursos y conferencias, actuando como solista y director de orquesta y coral en sus conciertos.

 

 

Durante los primeros años del siglo XX, el arte de Komitas fue admirado por reconocidos músicos mundiales como Vincent d'Andy, Gabriel Fauré, Camille Saint-Saens, etc. Al finalizar uno de sus tantos conciertos ofrecidos en 1906, el destacado compositor francés Claude Debussy exclamó admirado: "Talentoso padre Komitas, me inclino ante tu genio musical".

 

 

Komitas siempre prestó gran atención al desarrollo y la difusión de la música litúrgico-religiosa. Una de sus obras maestras es su versión de la Santa Misa –en armenio: Surp Patarak-, compuesta durante unos 20 años, específicamente para coro masculino a cuatro voces.

En los años de la Primera Guerra Mundial, el infame gobierno de los Jóvenes Turcos comenzó a implementar su plan pan-turco para el exterminio brutal e inhumano del pueblo armenio. En abril de 1915, Komitas fue arrestado junto con varios escritores, publicistas, médicos y abogados armenios prominentes.

 

"La última noche"- Óleo de Sarkis Muratyan

 

Después de ser encarcelado, Komitas fue exiliado a las profundidades de Anatolia, siendo testigo del exterminio inhumano del pueblo armenio. Algunos de sus amigos lograron liberarlo, pudiendo hacerlo regresar a Constantinopla donde, sin embargo, su estado psicofísico y moral estaba quebrado. La gravedad de su condición determinó que tiempo después, en 1919, sus allegados lo internaran en un instituto psiquiátrico de París, donde permaneció largos años, hasta su fallecimiento el 22 de octubre de 1935.

 


 

 

Sus restos descansan en el panteón de artistas famosos, que lleva su nombre, en Yereván.

Su vigencia es tan trascendente y actual, que sus obras originales o reversionadas están presentes a diario en conciertos y medios de comunicación, formando parte obligada del repertorio y programas artísticos de los intérpretes solistas y corales internacionales.

 

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