Azerbaiyán-Georgia. ¿Menos de 5 minutos para una guerra?

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Un incidente inusual ocurrió el 14 de julio en la sección en disputa de la frontera entre Georgia y Azerbaiyán, cerca del complejo monástico David Gareja. Un grupo de activistas civiles cruzó la frontera desde el lado georgiano e ingresó al territorio bajo control de los guardias fronterizos azeríes, y realizó una acción de protesta durante la cual le extrajeron un arma a un suboficial del servicio de guardia de frontera de Azerbaiyán. Mientras tanto, algunos de estos retiraron íconos y otras pertenencias de la iglesia que se encuentra en la sección bajo su control, argumentando estar realizando trabajos sanitarios de limpieza.

 

Este último incidente ha agravado considerablemente las relaciones entre Georgia y Azerbaiyán. El embajador georgiano en Bakú fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán, donde se le reclamó que buscara y castigara a los responsables del incidente. En esa ocasión, el vicecanciller de Azerbaiyán y copresidente de la Comisión Estatal sobre la delimitación de límites georgiano-azerí, Khalaf Khalafov, efectuó un particular comentario. Este último acusó a los guardias fronterizos georgianos de inacción y argumentó que podían haber evitado que los activistas georgianos ingresaran en el territorio de Azerbaiyán, pero no tomaron ninguna medida.

 

Kerimli, líder del partido opositor Frente Popular de Azerbaiyán, se refirió al incidente endilgando la responsabilidad de lo sucedido a Ilham Aliyev en forma personal. Kerimli comparó la tragedia que tuvo lugar en la víspera de ayer en Goranboy -cuando un joven de 20 años fue abatido a tiros por un oficial de la policía azerí-, con el incidente fronterizo entre Georgia y Azerbaiyán, durante el cual, según afirmó, los guardias fronterizos deberían haber disparado a los activistas georgianos.

 

Refiriéndose a la publicación del político opositor en Facebook, la agencia noticiosa oficialista haqqin.az desarrolló un punto de vista en su editorial en el sentido de que los analistas externos del incidente tuvieron en cuenta el hecho de que los nervios de los guardias fronterizos azeríes cederían y dispararían hacia los activistas georgianos produciendo muertos y heridos, y el conflicto interestatal alcanzaría su máxima expresión. Sin embargo, el autor azerí no especifica quiénes son los beneficiarios externos de la tensión georgiano-azerbaiyana. De esta forma, la propaganda de Bakú se esfuerza por crear la impresión de que no hay ningún problema en las relaciones entre Georgia y Azerbaiyán.

 

No obstante, la disputa sobre el monasterio David Gareja en realidad se ha salido del plano de control territorial y se ha convertido en una confrontación entre civilizaciones. El problema fue agravado por el Consejo Científico del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Azerbaiyán, que denominó al complejo monástico medieval temprano un monumento de la cultura albanesa. Esto creó una gran ola de protestas en Georgia. En Georgia, esta situación se percibe de tal manera que si no hay claridad en la propiedad del complejo monástico, una región entera llamada "Borchalu" en Azerbaiyán, incluso, con todas las ambiciones que surjan, en unas pocas décadas podría escindirse y unirse a Azerbaiyán como “una antigua tierra turca".

 

El problema está aquí. Esta confrontación de civilizaciones es la base de las tensas relaciones actuales entre los lados georgiano y azerbaiyano. Protegiendo el complejo monástico David Gareja, los georgianos defienden la región sur de Georgia, transformado en un lugar de residencia de grupos étnicos de habla turca durante los últimos tres o cuatro siglos. Actualmente, en Azerbaiyán este es considerado una “parte inseparable de la patria histórica". Los historiadores azerbaiyanos incluso llaman a Tbilisi "tierra turca". En esta situación, es de suponerse que la probabilidad de encontrar soluciones a través de mutuas concesiones es demasiado baja. En la mencionada declaración, el viceministro de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán Khalafov, afirmó que ninguna argumentación religiosa o cultural puede ser la base para una decisión legal. En otras palabras, Bakú no tiene la intención de delegar completamente el monasterio David Gareja al control georgiano. Khalapov dijo que a mediados de agosto los expertos irán al lugar y llevarán a cabo mediciones.

 

Es difícil decir cuál es el enfoque de Georgia. Si Tbilisi acuerda la propuesta de la parte azerbaiyana, es probable que en Georgia se derive una protesta pública. La situación sigue siendo explosiva. Haqqin.az amenazó explícitamente que "la próxima vez, los georgianos que violen la frontera serán recibidos no con balas de goma, como en la avenida Rustaveli, sino con fuego de municiones de guerra”. No se descarta que la tensión georgiano-azerbaiyana devenga en choques fronterizos.

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