¿Azerbaiyán está dando un paso atrás?

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VAHRAM ATANESYAN

 

El politólogo Eldar Namazov, quien alguna vez se desempeñó como jefe de la secretaría de la administración de Heydar Aliyev, propuso una solución a la disputa fronteriza entre Georgia y Azerbaiyán. Esto sucedió después de que el viceministro de Relaciones Exteriores Khalapov declaró que no podía haber otra solución legal que no fuera la situación actual para el control del complejo monástico David Gareji, y que el director del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias, Mahmudov, declaró azerbaiyana toda Georgia oriental y Tbilisi. Aparentemente, a través de sus canales diplomáticos, la parte georgiana ha dejado en claro que tales ultimátums y enfoques fraudulentos son inaceptables, y que Georgia está decidida a preservar el patrimonio de su civilización. Si bien la propaganda de Azerbaiyán quiere dejar la impresión de que sin una estrecha cooperación con ésta Georgia no tiene futuro; en realidad, es todo lo contrario, porque los oleoductos y gasoductos de Azerbaiyán y el ferrocarril de Bakú-Kars atraviesan el territorio de Georgia.

 

Basta con que Georgia cambie mínimamente su actitud y la economía de Azerbaiyán deberá enfrentar una crisis. Esta delicada circunstancia es muy bien comprendida en Bakú, y parece ser que están discutiendo opciones para resolver la crisis relacionada con el complejo monástico. Una de estas, como se dijo, fue formulada por el politólogo Eldar Namazov. Con las últimas bastante confusas y ambiguas alusiones sobre el pasado histórico de la región, finalmente sugiere que Azerbaiyán y Georgia acepten reconocer el complejo monástico como una reserva histórica y cultural de gestión conjunta.

 

El politólogo aconseja no profundizar en el tema de la pertenencia histórica del complejo monástico, dejar de lado todos los debates científicos al respecto y, demostrando voluntad política, declarar David Gareji un monumento histórico-cultural georgiano-azerbaiyano. Como se entiende desde el contexto de esta propuesta, el problema ya fue examinado multilateralmente por los órganos pertinentes de Azerbaiyán. De esta forma, la persistencia del lado georgiano hace que Azerbaiyán piense en dar un honorable paso hacia atrás.

El punto es que el actual conflicto georgiano-azerbaiyano no tiene que ver con controlar unos pocos kilómetros cuadrados, sino con la contradicción de la importancia de la civilización. Como fue mencionado, la historiografía azerbaiyana considera a Georgia oriental, incluso la ciudad de Tbilisi, territorio históricamente turco. El monasterio David Gareji contrapesa esta falsedad. En este caso, el lado azerbaiyano afirma que el complejo monástico no es georgiano, sino albano. Bajo estas condiciones de contraposición de civilizaciones, se entiende que el consenso sobre la delimitación es casi inimaginable.

 

Y es aquí que Bakú emitió una propuesta para congelar el debate histórico, suscribir un acuerdo específico sobre el complejo monástico, anunciándolo como una reserva histórico-cultural georgiano-azerbaiyana e implementar una gestión conjunta. Indudablemente, esta publicación del politólogo Namazov ha sido sometida al examen de los expertos en la administración presidencial de Azerbaiyán. Esta es en realidad una oferta oficial hecha a Georgia. A mediados de agosto está programada una sesión del comité de delimitación de fronteras en Tbilisi, tras lo cual un grupo de expertos visitará el sitio del complejo monástico y realizará estudios agrimensurales in situ.

 

Esta es la parte visible del debate sobre el tema. Es probable que se estén llevando a cabo negociaciones no públicas georgiano-azerbaiyanas en varios formatos, incluyendo el científico. La impresión es que el lado azerbaiyano está tratando de desviar la atención de Georgia hacia Javakhk. La prensa azerbaiyana ha sido inundada con las más variadas incitaciones sobre la "amenaza del separatismo armenio" de Javakhk. Viéndose involucrada en una complicada situación, Bakú está intentando provocar una tensión armenio-georgiana. Aparentemente, el régimen de Aliev se ve incomodado por el hecho de que las relaciones armenio-georgianas no sólo se mantienen en un nivel de buena vecindad, sino que también tienden a acercarse. Fueron muy penosas en Bakú las repercusiones que causó la visita del canciller Mnatsakanyan a Georgia.

 

Por todo esto se percibe que para bajar las tensiones georgiano-azerbaiyanas, Bakú está listo a dar un paso atrás en sus principios, renunciando a sus ambiciones histórico-culturales respecto a David Gareji. Si esto sucede, Azerbaiyán deberá revisar su concepto oficial de identidad nacional.

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