Memorias de la esposa de Aksel Bakunts, de su último encuentro con el escritor

am es
aksel-bakounci-knoj-varvara-civijyani-housern-amousnouhet-verjin-tesakcoutyounic

En la foto, Bakunts con su esposa, Varvara Chivichyan y su hijo, Sevada. Fechada en 1926.

 

El régimen stalinista causó un enorme estrago entre los artífices del arte literario armenio de esa época. Aksel Bakunts, como tantos otros escritores e intelectuales, fue catalogado como disidente y arrestado el 9 de agosto de 1936. Pasó 11 meses de inenarrables vejaciones y torturas antes de ser pretendidamente juzgado y luego ejecutado.

Varvara Chivichyan, esposa de Bakunts, nos legó sus recuerdos de la última visita a su esposo encarcelado.

"Durante su detención, tuve tres encuentros con Bakunts. (...) No había cambiado mucho desde la primera visita. Su estado de ánimo era relativamente vivaz; sentía que su detención era consecuencia de un malentendido que se esclarecería muy pronto.

En octubre, le proveí su comida regular y recibí su ropa sucia. Bakunts había cambiado tanto en un mes, que apenas podía reconocer a la persona que conocí durante largos años. Durante toda la visita, Bakunts sollozaba, perdiendo el autocontrol. Me pidió que tomara un lápiz y un papel para que escribiera todo lo que dijera. "Sabelo: todo lo que te digo no son pensamientos casuales, sino el producto de largas noches de insomnio". Y me dictó cómo educar y criar al niño. "Hijo mío, -se refirió al niño, secándose las lágrimas con el pañuelo totalmente humedecido-, son muchas las cosas que quería hacer para tí durante mi vida, pero no lo logré; tu madre lo hará por mí". Se percibía que nos había dicho adiós en ese encuentro. Me dijo que había escrito un poder testamentario por el cual me transfería sus derechos de autor.

Al día siguiente entré al Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, le llevé libros para que leyera y recibí los que había leído. (...) Al regresar a casa, hojee mecánicamente los libros que me había devuelto. Entre estos se encontraba la colección de cuentos de Guy de Maupassant. Bajo el cuento “El Horla” en el índice del libro, noté unos puntos pequeños escritos con lápiz. (…) Abrí el cuento, cuyos márgenes estaban completamente corrugados y arañados con las uñas. El contenido de la historia reveló su difícil condición moral.

En noviembre me permitieron la última visita. Él se mantenía callado. (...) Dijo que el interrogatorio había terminado, y que estaba esperando el juicio. Es probable que nos vayamos, pero todavía lo veremos", dijo. “Sé fuerte; hacé de cuenta que ha ocurrido un siniestro automovilístico y me he accidentado”. Dirigiéndose a su hijo, que estaba presente en ese encuentro, Bakunts le preguntó: "¿Te avergonzarías mucho si llevaran a tu padre al tribunal por las calles de Yereván? - No papá. Es cierto, hijo mío, no te avergüences de tu papá; recuerda que tu padre no hizo nada por lo que en tu vida tengas que sonrojarte".

 

 

Noticias

Noticias similares