Sin abrir del todo los paréntesis

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He aquí, que las fiestas de Año Nuevo quedaron atrás. La última semana estuvo mayormente sazonada con una predisposición festiva, y gracias a Dios, ninguna situación seria influyó en ese estado de ánimo. Lo más importante fue que todo estuvo en paz, tanto en la frontera como en Artsaj.

Tal vez la única preocupación estaba relacionada con el crimen en la ciudad de Karagandá, en Kazajistán. En la noche de Año Nuevo, dos bandas de borrachos decidieron limpiar sus cuentas pendientes. Como resultado, fue asesinado un joven kazajo de 23 años y algunos relacionaron ese asesinato directamente con los armenios, lo cual fue explotado y fogoneado activamente por la propaganda azerbaiyana. El objetivo fue provocar una predisposición a la animadversión contra los armenios en el Estado más grande de Asia Central, lo que al principio pareció tener éxito.

Gloria y honor a las autoridades kazajas, quienes inmediatamente descartaron la naturaleza interétnica del incidente, exhortando a la población a mostrar tranquilidad. Si hubiese ocurrido lo contrario, sería difícil imaginar en que devendría la situación en este país con una comunidad armenia de varios miles de residentes.

Ahora, acerca de lo más importante. Nuestros "irreconciliables amigos", una vez más, no escatimaron esfuerzos ni entusiasmo para usufructuar el campo informativo para propósitos anti-armenios. Lo lamentable, es que muchos usuarios armenios se hayan prestado y continúen contribuyendo a esto, difundiendo noticias instigadoras no chequeadas tomadas de Internet libremente, sin pensar en nuestros compatriotas que viven en países del Asia Central. La cosa llegó a un punto en que los armenios que viven en Kazajistán, Turkmenistán y Tayikistán nos rogaban por medio de simples mensajes de texto a través de Internet, que no agraváramos la situación.

Volvamos a Armenia. En los últimos meses, algunas fuerzas políticas y medios han organizado campañas contra las estructuras bajo "patrocinio ruso", como la OTSC y la UEE, que están "limando" sin miramientos a los moradores más antiguos de estas estructuras, y a Lukashenko y Nazarbayev, quienes gozan de una autoridad imperturbable entre sus socios. Ciertamente, este último, habiendo liderado Kazajistán durante largos años, mediante su política equilibrada mantiene al país alejado de las revueltas interétnicas y la intrusión de los agentes del ISIS.

Continúo mi idea. Por otro lado, las demandas de remover la base militar rusa en Gyumrí son más frecuentes, presentándola como un mal para nuestro Estado. Todo esto involucra activamente a la fracción sin visión política de nuestra sociedad, así como, repito, a la "omnipotente" Internet. Y gracias a Dios, todavía no se ha llegado a ninguna acción concreta de protesta, que lamento tener que decir, no está muy lejos.

Seamos francos. Todo esto está totalmente concertado por una parte de la comunidad internacional –me expreso más correctamente: en las operaciones descontroladamente anti-rusas de larga data. Este "segmento" sueña con crear focos latentes de choques interétnicos a lo largo de las fronteras rusas; máxime, que ya existen experiencias exitosas de ello desde la era soviética en Sumgayit, Bakú, Ferganá, Osh, Abkhazia y Osetia del Sur.

Por otro lado, es necesario comprender una simple realidad: Rusia, o en todo caso, el gobierno actual de ese país, conoce perfectamente sus intereses en el Cáucaso y el Asia Central, y hará todo lo posible para proteger esos intereses, lo que implica un gran e implacable artilugio. En este juego, nuestros vecinos “amigos” tratarán de obtener sus propios dividendos de todas las formas posibles, sin escatimar que millones de personas se enfrenten a Armenia y a los armenios recurriendo a las provocaciones más repugnantes. Debemos reconocer, predecir y excluir todos los peligros posibles que pueden amenazar a nuestro Estado y a nuestros compatriotas que viven en el extranjero; ser conscientes de nuestro potencial y de nuestros intereses reales, sin secundar provocaciones que amenacen nuestra seguridad estatal. Ante todo, con nuestro comportamiento ecuánime en la web. Permítanme no abrir completamente los paréntesis.

De todos modos, 2019 ha entrado de lleno en su propio dominio. Confiemos en que en este nuevo año, Dios se encuentre bien dispuesto hacia nuestro Estado y nuestra Nación, brindando ante todo un horizonte de paz y seguridad para cada armenio, dondequiera que viva.

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