Amigo de los armenios, Fridtjof Nansen

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Premio Nobel, el profesor Nansen es una de las personas más destacadas de su tiempo. Entre las figuras políticas conocidas y científicos prominentes que tuvieron una influencia notable en el desarrollo de la ciencia, Fridtjof Nansen no temía a las dificultades: arriesgando su reputación y su vida salvó a cientos de miles de armenios durante el Genocidio de 1915.

 

Fridtjof Nansen (1861–1930), fue un científico noruego, explorador del Polo y oceanógrafo, figura pública y gran humanista. A finales del siglo XIX, su nombre era conocido en todo el mundo por ser una personalidad de bien, luchando siempre por las causas justas.  En 1914-1918, después del final de la Primera Guerra Mundial, Nansen se convirtió en el Alto Comisionado de la Liga de Naciones (antecesora de la ONU) para Prisioneros de Guerra y se ocupó de la cuestión de regresar a los refugiados a su tierra natal.

Uno de los trabajos más importantes en la actividad pública de Nansen era el destinado a ayudar al pueblo armenio. Nansen condenó enérgicamente la masacre de armenios organizada por el sultán Abdul Hamid II primero, y más tarde por los Jóvenes Turcos, señalando que las atrocidades otomanas no tienen igual en la historia, por su tamaño y crueldad. Siguiendo muy de cerca el problema de los refugiados armenios, Nansen prestó una gran ayuda al entregarles los "pasaportes Nansen" que había desarrollado en 1922. Gracias a su idea y esfuerzos, 320 mil personas dispersas por todo el mundo fueron repatriadas en 18 meses.

Nansen también abogó por la creación de condiciones para el regreso de los refugiados a la Armenia soviética, liderando la Comisión de Repatriación de armenios entre 1925 y 1929. Para estudiar y preparar el tema, Nansen, al frente de una comisión de cinco personas, llegó a Yereván en junio de 1925. El científico y humanista noruego fue recibido con todos los honores. La gente, sabiendo de sus actividades, lo recibió con gran algarabía. Después de visitar muchas regiones de la república, Nansen descubrió las posibilidades de aceptar refugiados. Y al regresar a Ginebra, presentó a la Liga de las Naciones un informe sobre los resultados de su visita a la Armenia soviética, en el que señaló los éxitos del pueblo armenio, reedificando su tierra natal y con su disposición a aceptar refugiados. Nansen vio que era posible: en caso de asistencia, la Armenia soviética podría aceptar de 25 a 30 mil refugiados.

Nansen señaló que la prestación de asistencia material de los países europeos era un deber moral, ya que especularon sobre el tema armenio; hicieron, pero no cumplieron numerosas promesas. Viajó por todo el mundo pidiendo ayuda para el pueblo armenio. En 1928, realizó una gira por América, durante la cual dio una conferencia para recaudar fondos a favor de los armenios. Después de comprender que la Liga de las Naciones no resolvería el problema de la repatriación de refugiados, hizo esfuerzos para obtener los fondos necesarios a través de medios humanitarios para organizar la repatriación de 7.000 refugiados. Nansen exigió que la Liga de las Naciones pusiera fin a la burocracia y las intrigas en torno al tema de los refugiados armenios.

“La historia del pueblo armenio es un experimento continuo. Un experimento de supervivencia”, señaló.

Fridtjof Nansen dedicó muchos artículos, informes y discursos al pueblo armenio y a Armenia. En 1927, su libro fue publicado en noruego con el título "En Armenia", prontamente traducido al inglés y al francés bajo el nombre de “Armenia y Medio Oriente”, así como al alemán, bajo el título "Gente engañada".  El autor calificó, muy ofuscado, alborotadores a los turcos, perpetradores del Genocidio Armenio, así como a los países europeos que empujaron al pueblo armenio al torbellino de sus propias políticas.

"Se las arregló para hacer mucho repatriando a decenas de miles de armenios a su patria histórica. Incluso se reprochó en su lecho de muerte que podría haber hecho mucho más para salvar a los armenios… murió con la palabra "armenio" en los labios ", dijo su hija Liv Heire-Nansen.

En 1922, la actividad humanista de Nansen estuvo marcada por la concesión del Premio Nobel de la Paz. Y en 1930, después de su muerte, se celebró una reunión en la Royal Society of Arts de Londres, en la que representantes de la colonia armenia expresaron palabras de agradecimiento al gran humanista.

“Este hombre asumió una causa que ningún representante de las grandes potencias decidió asumir. Nosotros, los armenios, siempre lo amaremos y honraremos, y nos inclinaremos con profunda gratitud ante el hombre que el mismo Todopoderoso envió para proteger y representar nuestra causa. Que su espíritu encuentre la paz en el infinito, donde ningún dolor humano perturbe su descanso santo y eterno”.

En Yereván, una calle lleva el nombre de Fridtjof Nansen, y un monumento en la intersección de las calles Abovyan y Moscovyan. Se erigió además, un monumento a su memoria en Spitak, en la  llamada "aldea noruega" construida por las FF.AA. del Reino de Noruega, luego del terremoto de 1988.

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