Montes emblemáticos de Artsaj. La energética cima del Dizapayt

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La zona de Dizak también es conocida con el nombre de Ktish. Fue un principado medieval armenio en la antigua Artsaj y más tarde uno de los cinco melikdoms de Karabaj, que incluía el tercio sur de Khachen (actual Karabaj) y desde el siglo 13 también el cantón de Baghk de Syunik. El fundador de este principado fue el príncipe armenio Esayi abu-Muse, en el siglo 9. Entre los siglos 16 y 18, Dizak fue gobernado por la dinastía armenia Melik-Avanian, una rama de la Casa de Syunik-Khachen. La sede de los príncipes de Dizak era la ciudad de Togh (o Dogh) con su antigua fortaleza adyacente de Ktish. En 1781, uno de los últimos príncipes de Dizak, Esayi Melik-Avanian, fue asesinado por el khan turco-azerí Ibrahim Khalil, tras una larga resistencia en la fortaleza de Ktish.

Hoy en día, el nombre Dizak se usa a menudo para referirse a la provincia de Hadrut de la República de Nagorno-Karabaj.

Una de las principales cadenas montañosas de Dizak tiene al cerro Dizapayt (2.378 msnm) como punto culminante (foto), donde se encuentra el recientemente reconstruido monasterio de Katarovank.

Según Varsenik Mkhitaryan, residente de la aldea de Tumi, quien ascienda hasta la cumbre del Dizapayt en horas del amanecer tendrá la sensación incomparable de estar flotando en el cielo.

En el actual sitio donde se encuentra Katarovank, existió un antiguo santuario que fue destruido en circunstancias de algún ataque enemigo. Los residentes de las aldeas de Tumi o Hin Tager a menudo visitan el monasterio para participar en antiguos rituales religiosos, uno de los cuales es el matagh (un sacrificio de animales en nombre de algún difunto o aniversario), ceremonia indispensable para asegurarse buena suerte y protección contra enfermedades y males.

“Aconsejo a todos los que visitan las regiones del sur de Artsaj que asciendan a la cumbre del Dizapayt. Se sentirán profundamente impresionados y bendecidos", afirma Mkhitaryan, y recomienda: “Es mejor escalar la montaña temprano en la mañana y con tiempo despejado. Desde la cima del Dizapayt, descubrirán una hermosa vista de los montes Mrav, el río Araks, el Kirs e incluso, las estepas de Irán.

"Por lo general, las personas suben a la cima de la montaña en verano o principios de otoño. En otra época del año es imposible escalar la montaña debido a la sinuosa carretera cubierta de nieve. Hay un alto riesgo de desbarrancarse".

Existe una antigua leyenda acerca de este lugar, sólo recordada por los antiguos pobladores.

En tiempos remotos, sobre Artsaj hubo una invasión de guerreros paganos, durante la que capturaron pueblos enteros, manteniendo a todos sus habitantes en cautiverio.

Entre estos desgraciados pobladores se encontraba una joven mujer llamada Taguhí de tal belleza, que el comandante pagano quedó fascinado por ella a primera vista, estando incluso decidido a tomarla por esposa. Lo que no pudo evitar, es que Taguhí, siendo profundamente cristiana, lo rechazara con todas sus fuerzas. Como resultado, la joven fue brutalmente asesinada, su cuerpo fue descuartizado y esparcido por los alrededores. Esa misma noche, los soldados de guardia notaron un fenómeno extraño: los fragmentos del cuerpo de la joven muerta comenzaron a brillar poderosamente en plena oscuridad.

Sorprendidos por lo que veían, los guerreros paganos se horrorizaron y entraron en pánico, creyendo estar condenados a un castigo por matar a una cristiana. Sin esperar más, el comandante invasor y sus guerreros se convirtieron al cristianismo, y, recogiendo los restos de la joven Taguhí, los enterraron en la cima del Dizapayt.

Esta antigua leyenda explicaría la causa por la que, al decir de lugareños y visitantes, el monte Dizapayt y el monasterio Katarovank transmiten una poderosa y especial energía a quienes se deciden ascender hasta la cumbre, y lo logran tras una larga caminata de algunas horas.

Felizmente, en 2015, los hermanos Arakelyan de Khandzadzor cumplieron su promesa de restaurar la derruida iglesia de Katarovank, lo que para alegría de los lugareños permitió volver a celebrar misas periódicamente, reconstituyéndose la antigua tradición cristiana de esa zona de Artsaj (video).

Además del gran interés turístico que despierta el monte Dizapayt y la secular historia de esa particular región del sur de Artsaj, es digna de mencionar su extraordinaria riqueza natural, totalmente virgen, donde coexisten miles de especies botánicas nativas junto a una diversa fauna, aún en pleno equilibrio ecológico original, lo que lo transforma en un destino ideal para los amantes de la naturaleza, los safaris fotográficos, el trekking y el turismo de aventura.

 

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