La tierra es un ente vivo, tiene su alma, y sin patria, sin un fuerte lazo con la propia tierra, el hombre no puede encontrarse a sí mismo, a su alma.
Martirós Sarian

Armenia Católica

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A partir del siglo XII, en medio de las constantes amenazas de los musulmanes, el deseo de los armenios de Cilicia de encontrar la unidad con sus hermanos en la fe, y buscando el apoyo de los estados cristianos llevó a la creación de la “Iglesia Católica Armenia” (Հայ Կաթողիկէ Եկեղեցի).
 

Aunque la iglesia armenia más tradicional e influyente es la Iglesia Apostólica Armenia, sin embargo, entre los armenios hay muchos adherentes a los movimientos cristianos católicos                 -incluso evangelistas protestantes (las parroquias de la Iglesia Evangélica Armenia, creada a mediados del siglo XIX en Constantinopla, se encuentran también en el Líbano, Europa Occidental, América del Norte, América Latina y Australia). El número de seguidores de la Iglesia Católica Armenia es de aproximadamente 700 mil fieles; las comunidades más grandes se encuentran en Estados Unidos, Canadá, Francia, Siria, Líbano, América del Sur y México, así como en Armenia y Javakhk (Georgia). Hoy en el mundo hay 24 diócesis  pertenecientes a la Iglesia Católica Armenia. El culto de los católicos armenios se lleva a cabo de acuerdo con el rito armenio.

Oficialmente, la Iglesia Católica Armenia, una comunidad  que se separó de la Iglesia Apostólica Armenia y se convirtió al catolicismo, se formó a mediados del siglo XVIII, pero la historia sobre su aparición nos remite a la Armenia del Reino de Cilicia del siglo XII.

Las relaciones entre las iglesias católica y apostólica armenias comenzaron a desarrollarse en la era de las Cruzadas. Muchos cruzados se establecieron en Cilicia –Guiliguiá-, y los misioneros católicos comenzaron un trabajo activo entre la población, lo que, además de establecer estrechos lazos con occidente en ese momento, condujo a la formación de grupos católicos armenios. El trono papal estaba interesado en aumentar su rebaño y, en consecuencia, ampliar sus territorios de influencia, y al mismo tiempo, los cilicios necesitaban apoyo y protección en el contexto de las invasiones musulmanas. Sin embargo, a pesar de tener un interés mutuo, las relaciones entre latinos y armenios se desarrollaron no sin problemas. La Iglesia Romana insistió en cambiar el rito armenio, lo que encontró franca resistencia por parte de los sacerdotes armenios, a pesar de los beneficios políticos que recibirían de la unión.

En 1307, el Rey Levón IV, cuya política estaba dirigida a la latinización del país, convocó al VII Consejo de Hermanos, durante el cual la mayoría de los participantes adoptó los cambios teológicos y rituales en los que insistía la Iglesia Romana: agitar el agua en el Santo Cáliz, celebrar la Navidad el 25 de diciembre, reconocer en Cristo dos naturalezas, dos voluntades, entre otros cambios. Tales Consejos no pudieron llevar a la Iglesia Armenia a una unión completa, pero sin embargo, la unión se consideró formalmente en Cilicia. El resultado de la política pro latina fue el agravamiento de las relaciones con los vecinos musulmanes, cuyas frecuentes incursiones causaron el declive del reino de Cilicia. El apoyo prometido de occidente no se justificó, y en el VIII Consejo Eclesiástico de Sis –capital del reino-, en 1361, los armenios de Cilicia rechazaron la unión; se ordenó que todas las innovaciones católicas se eliminen de los ritos de la Iglesia Armenia. Sin embargo, permanecieron adherentes activos a la idea de la unidad con Roma. En 1439, se emitió un decreto en la Catedral de Florencia: “La exaltación a Dios sobre la unión con la Iglesia Apostólica Armenia”, que en ese momento no tuvo consecuencias significativas, pero sirvió como base dogmática para la futura Iglesia Católica Armenia.

La propagación del catolicismo se ha intensificado desde principios del siglo XVII; la actividad misionera de Roma entre los armenios se acentuó, y a pesar de la actitud fuertemente negativa de los apostólicos armenios, esta actividad dio sus frutos, comenzaron a aparecer comunidades y órdenes católicas.

La comunidad católica armenia más famosa es la hermandad de los mekhitaristas, o Congregación Mekhitarista, fundada por el teólogo Mkhitar Sebastatsí (Մխիթար Սեբաստացի, nacido como Manug Petrosian), que abogó por la reunificación con el Santo Trono papal en 1701 en Constantinopla. En 1717, la comunidad, obligada a huir de la persecución de las autoridades otomanas, se estableció en la isla de San Lázaro, cerca de Venecia, “San Lazzaro degli Armeni”. Un siglo después, otro grupo de mekhitaristas llegó a Viena. Ambas comunidades participan en actividades culturales, educativas y de predicación en Europa y Medio Oriente. La orden, que llegó a tener 30 escuelas, tiene 32 monjes, incluidos 24 sacerdotes. Los católicos de Armenia y la Diáspora, mantienen estrechos vínculos con la Congregación Mekhitarista.

El trono patriarcal de la Iglesia Católica Armenia fue fundado en 1740 por una pequeña comunidad de armenios sirios que estaban bajo la jurisdicción de la Iglesia Católica Romana. El  obispo Abraham Ardzivian recibió el reconocimiento oficial de su título patriarcal por parte del Papa Benedicto XIV, quien aprobó el estado autónomo en el marco de la Iglesia Católica Romana. La residencia del nuevo patriarca estaba en las montañas cerca de Beirut. El patriarca adoptó el nombre de Abraham Bedrós I, y todos los patriarcas católicos armenios posteriores también tuvieron el nombre de Bedrós (Pedro). La iglesia comenzó a ganar una influencia significativa entre los armenios del Imperio Otomano; las comunidades más grandes se formaron en Estambul, Alepo y Beirut. En 1830 ingresó al nuevo “mijo” (comunidad), uniendo a todos los católicos del Imperio Otomano.

Durante el genocidio de 1915, murieron alrededor de 100 mil armenios católicos; los que lograron escapar se establecieron principalmente en Beirut y en Alepo, así como en Occidente. Debido a la fuerte reducción de la comunidad armenia en Turquía, el sínodo en 1928 decidió transferir nuevamente el patriarcado a Beirut y otorgar el status de arquidiócesis a Constantinopla (Estambul).

La historia de los católicos armenios de Ucrania y Rusia se desarrolló por separado. En 1630, el obispo armenio de Lvov, Nikolay Torosovich (Torossian), aceptó la unión y recibió el título de arzobispo. La arquidiócesis uniata armenia de Lvov estuvo directamente subordinada al Papa y persistió hasta 1944. Durante la Segunda Guerra Mundial y como resultado de las represiones stalinistas, la iglesia sufrió mucho y casi dejó de existir. Los sacerdotes sobrevivientes, las monjas y algunos de los creyentes se mudaron a Polonia, donde se asimilaron con la grey local, y la comunidad quedó completamente “polonizada”. En 1991, se volvió a crear una pequeña comunidad católica armenia en Lvov. Durante el renacimiento de la Diócesis de Ucrania de la Iglesia Católica Armenia, en enero de 2000, la Catedral Armenia de Lvov fue transferida a la Iglesia Apostólica Armenia, pero oficialmente todavía existe la Arquidiócesis Católica Armenia de Lvov. 

En Rusia, en 1909, se creó la “Administración Apostólica” para los católicos del rito armenio, que en 1917 contaba con 47 sacerdotes, 45 iglesias y unos 67 mil creyentes. Muchos de ellos también padecieron durante la era soviética. Ahora sólo se ha recreado una comunidad armenio-católica, en Moscú, aunque hay creyentes también en otras regiones de Rusia. Los servicios litúrgicos se llevan a cabo en la Iglesia Católica Latina. Los armenios católicos rusos, que suman unas 100 mil personas, son parte del “Ordinariato de Europa del Este” con un centro en Gyumrí.

En 1993 se consagró la Diócesis de Europa del Este en Gyumrí, que incluye a los católicos armenios de Armenia, Georgia, Rusia, etc. “El número total de creyentes de la diócesis supera las 400 mil, de los cuales unos 14 mil católicos viven en Armenia ", dijo Aristakes Shmavonyan, director de la Fundación Educativa Armenia Noravank. Dice Shmavonyan que los católicos armenios viven principalmente en el norte del país, en las regiones de Shirak, Tashir y Lori, así como en Yereván, y en Georgia, en los distritos como Ninotsminda, Akhalkalak y Akhaltsikhe.

El arzobispo Rafael Minasyan, jefe de los católicos armenios de Armenia, Georgia, Rusia y Europa del Este, opera la organización caritativa “Armenian Caritas”, que brinda asistencia social a los ciudadanos de Armenia a través de diversos programas: financiero, trabajo social, psicológico, asesoramiento legal, educativo, salud, desarrollo comunitario, etc.

La Iglesia Católica Armenia mantiene estrechas relaciones entre iglesias como la  Apostólica Armenia; se llevan a cabo simposios y reuniones conjuntas, se discuten muchos problemas y problemas teológicos y sociales. Como señaló Aristakes Shmavonyan, "los creyentes están unidos por el hecho de que, en primer lugar, son armenios y, en segundo lugar, cristianos".

En junio de 2016, en histórica visita pastoral, el Papa Francisco viajó a Armenia.

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