Armenios en Italia

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La historia dice que los primeros armenios, liderados por el comandante bizantino-armenio Nersés, aparecieron en Italia en el siglo VI. Entre los más famosos, es necesario mencionar los nombres del siciliano Mizizi; el gobernador de Ravenna, Isaac; el editor de libros Abgar Tokatsi; el comerciante Kirakós Miramian; el constructor naval Anton Surian, y muchos otros que han construido su futuro en estas tierras.
 

La comunidad armenia de Italia se formó a principios del siglo XVI, cuando el Gran Duque de Toscana, Fernando I, instó a los armenios a establecerse en la ciudad de Livorno. El duque conocía las habilidades de los armenios, y consideraba que nadie como ellos, para mejorar estas tierras. Según diversas fuentes, en ese momento, en la zona de los Apeninos, había más de 3 mil armenios instalados, y después de la guerra turco-persa (1730-1736), su número se duplicó.

Durante varios siglos, nuestros compatriotas han hecho una gran contribución al arte, la arquitectura, la historia y la ciencia del país, mientras continuaban  poblando también las regiones del sur. No fueron ajenos a los altos cargos, como el marqués Grigor Aghdolyants y el conde Shahbazian, eran dueños de compañías  comerciales en Venecia, Livorno, Bari, Taranto. Construyeron iglesias armenias, y fueron quienes patrocinaron  el primer libro impreso publicado en la isla de San Lázaro (Սուրբ Ղազար), sede de la Congregación Mekhitarista. Aquí, en esta isla de Venecia, en 1512, comenzó la imprenta armenia. La congregación, alberga un monasterio, un museo y una biblioteca -la más importante de las armenias luego del Matenadaran de Yereván-. Hoy, la isla es un centro para el desarrollo de la cultura armenia, y su biblioteca contiene más de 150 mil volúmenes. Entre los libros publicados se encuentran obras de escritores armenios que dejaron una marca en la historia de la literatura italiana, entre ellos están Varujan, Terzian, Adjemian, Dadurian, Beshitaghtashlian y otros. Además de  libros, se publicaron dos revistas armenias, que fueron muy populares en el país, "Bazmaveb" y "Hantés Amsoreá". Como es sabido, la isla de San Lázaro atrajo durante muchos años la atención de historiadores, pensadores y poetas. Entre ellos estaba George Byron que a menudo se quedaban en la isla para aprender el idioma y la cultura armenias: “Aprendí el idioma de los armenios para entender cómo y qué idioma hablaban los dioses. Porque el idioma armenio es el idioma de los dioses, y Armenia es el lugar de nacimiento de los dioses, y los dioses provienen del valle del Ararat”.

Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aparecen los centros educativos armenios más prestigiosos de Italia, que operan hasta nuestros días. Entre ellos se encuentran la  Scuola  Armeno Murat Raphael (1836), Chiesa di San Biaggio (1838), Congregazione Suore Armenie (1847), Pontificio Collegio Armeno (1883), Sezione Armena della Radio Vaticana (1966). Cada uno de estos establecimientos  graduó a más de 270 estudiantes, 160 de ellos se convirtieron en sacerdotes, 3 patriarcas, 19 obispos y arzobispos. Entre los famosos sacerdotes armenios que alcanzaron un alto estatus en Italia se encontraba Kirkor Aghadjanian. Después de recibir el título de Cardenal, Kirkor Aghadjanian ayudó a sus compatriotas en la construcción y desarrollo de iglesias armenias en todo el país, siendo con el tiempo un “papabille”.

Hay 5 iglesias antiguas en Italia: la Iglesia Católica Armenia de San Blas (1856) y San Nicola di Tolentino (1883) en Roma, la Iglesia Apostólica Armenia de los Cuarenta Mártires en Milán (1988), la Iglesia Armenia de San Bartolomé en Génova (1308) y el monasterio armenio de San Lázaro en Venecia (1717).


Durante el período del Genocidio Armenio en el Imperio Otomano, el número de inmigrantes armenios aumentó. Por alguna razón, Italia fue un punto de partida para los refugiados; algunos fueron a los Estados Unidos y otros a América del Sur, mientras que otros, por el contrario, permanecieron aquí, con la esperanza de encontrar una vida tranquila finalmente. En ese momento, Hrant Ghazarian se destacó entre los refugiados armenios, quienes fundaron una aldea cerca de la ciudad de Bari llamada Nor-Arax (Nuevo Arax) y establecieron allí a más de cien compatriotas. Además, Ghazarian abrió una pequeña fábrica de alfombras, donde trabajaban los residentes locales. Las alfombras armenias se hicieron muy populares, fueron adquiridas por El Vaticano a pedido del Papa Pío XI; por la reina de Italia y Albania, Elena Chernogorskaya; por el rey egipcio Faruk I, y por otras personas famosas. Hoy, la fábrica en Nor-Arax  todavía produce alfombras con complejos patrones armenios antiguos. En los años de la posguerra, la demanda era tan grande que se abrió una sucursal en la región de Calabria, también con gran demanda.

 

Hoy, la diáspora armenia en Italia es de 4 mil personas; las comunidades armenias más activas se encuentran en Roma, Venecia, Milán, Bari y Padova. En Italia, los armenios son tratados con respeto y como un pueblo fraterno. Entre los armenios prominentes en la historia del país, los italianos conocen al científico Giacomo Chamichian, el artista y fotógrafo Paolo Kesedian, Carlo Cesare Sarukhan-Bek, el gran orador Andrea Dzhangirian, y a la escritora  Antonia Arslan (autora del conocido libro que fue llevado al cine “La casa de las alondras”).

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