21 de julio. Lecturas de la Santa Biblia correspondientes al calendario de la Iglesia Apostólica Armenia.

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ISAÍAS

Capítulo 3

La anarquía en Jerusalén

1 Miren que el Señor de los ejércitos retira de Jerusalén y de Judá toda clase de sustento: todo sustento de pan y todo sustento de agua,

2 el soldado y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano,

3 el jefe de batallón, el dignatario y el consejero. El experto en artes mágicas y el hábil encantador.

4 Yo les daré por jefes a adolescentes, y niños caprichosos los dominarán.

5 La gente se maltratará mutuamente, unos contra otros; el joven acometerá contra el anciano y el plebeyo contra el noble.

6 Entonces un hombre agarrará a su hermano en la casa de su padre, y le dirá: “Tú tienes un manto, sé nuestro jefe; que este montón de ruinas esté bajo tu mando”.

7 Pero el otro replicará en aquel día: “Yo no sirvo para curar, y no hay en mi casa ni pan ni manto; ¡no harán de mí un jefe del pueblo!”.

8 Sí, Jerusalén tropieza y Judá se desmorona, porque su lengua y sus acciones están contra el Señor, desafiando su mirada gloriosa.

9 Su descaro atestigua contra ellos, y como Sodoma publican su pecado, ¡no lo ocultan! ¡Ay de ellos, porque son los causantes de su propia desgracia!

10 ¡Feliz el justo, porque le irá bien, comerá el fruto de sus acciones!

11 ¡Ay del malvado, porque le irá mal, se le devolverá lo que hicieron sus manos!

 

 

CARTA DE SAN PABLO A LOS ROMANOS

Capítulo 11

13 A ustedes, que son de origen pagano, les aseguro que en mi condición de Apóstol de los paganos, hago honor a mi ministerio

14 provocando los celos de mis hermanos de raza, con la esperanza de salvar a algunos de ellos.

15 Porque si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida?

16 Si las primicias son santas, también lo es toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Si algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, que eres un olivo silvestre, fuiste injertado en lugar de ellas, haciéndote partícipe de la raíz y de la savia del olivo,

18 no te enorgullezcas frente a las ramas. Y si lo haces, recuerda que no eres tú quien mantiene a la raíz, sino la raíz a ti.

19 Me dirás: Estas ramas han sido cortadas para que yo fuera injertado.

20 De acuerdo, pero ellas fueron cortadas por su falta de fe; tú, en cambio, estás firme gracias a la fe. No te enorgullezcas por eso; más bien, teme.

21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.

22 Considera tanto la bondad cuanto la severidad de Dios: él es severo para con los que cayeron y es bueno contigo, siempre y cuando seas fiel a su bondad; de lo contrario, también tú serás arrancado.

23 Y si ellos no persisten en su incredulidad, también serán injertados, porque Dios es suficientemente poderoso para injertarlos de nuevo.

24 En efecto, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que pertenecías naturalmente, y fuiste injertado contra tu condición natural en el olivo bueno, ¿cuánto más ellos podrán ser injertados en su propio olivo, al que pertenecen por naturaleza!

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

Capítulo 14

13 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para esta a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.

14 Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

15 Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”.

16 Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”.

17 Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».

18 «Tráiganmelos aquí», les dijo.

19 Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

20 Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.

21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

 

 

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