No son sólo los libros bien escritos son los que permanecen, sino especialmente aquellos que hablan al corazón de la gente
Yervant Odian

El legado armenio-persa se remonta a la antigüedad

es
el-legado-armenio-persa-se-remonta-a-la-antigedad

Sea que el nombre resulte en Media, Persia o Irán, sea que el régimen resulte el de Aqueménidas de los siglos VI-IV a.C., o luego los Partos o Sasánidas, la dinastía Safávida  en tiempos medievales y modernos, los Qajar, o la actual República Islámica, los armenios y el pueblo persa comparten una antigua conexión que tiene sus raíces en parte, por su proximidad geográfica, pero también por una cultura compartida, muchos elementos entrecruzados a través de los montes Elburz, el río Arax y el lago Urmiá, durante milenios.

Convento de San Tadeo, en Irán, uno de los más antiguos conventos armenios, incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO

La interacción en el pasado lejano era entre reyes y emperadores y entre sacerdotes con prácticas similares de adoración. A pesar de que la dinámica cambió cuando los armenios adoptaron el Cristianismo en el siglo IV, y el Islam se expandió más lejos al sur, un par de cientos de años más tarde, vastas áreas habitadas por armenios a menudo continuaron siendo gobernadas o influenciadas por los shah vecinos.

Las acciones de un gobernante en particular, el Shah Abbas I, llevó a la formación de la distintiva comunidad moderna armenio-persa o armenio-iraní. Una política de intensiva destrucción en las fronteras durante la guerra con el Imperio Otomano en 1604, resultó en la deportación masiva de los armenios de Julfá en  Najicheván (una región que hoy es parte de la República de Azerbaiyán, en el límite con Armenia y noroeste de Irán). Los armenios fueron relocalizados en la entonces capital, Isfahán, que retiene el corazón de la herencia armenio-persa en el Barrio Armenio de Nor Jughá – o Nueva Julfa, nombrado así por la antigua ciudad.

Es Teherán, la actual capital, la que ostenta el mayor número de armenios en Irán hoy, aunque la presencia armenia en las regiones noroeste del país se remonta a mucho más atrás. De hecho, las iglesias y monasterios armenios de San Tadeo, San Esteban y la capilla en Dzordzor forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Irán. Continúan siendo visitados como sitios de peregrinaje.

A través de siglos de historia, las contribuciones armenias a Irán van desde el comercio a las artesanías, a la cultura, a la educación e incluso a la política. Los armenios estuvieron involucrados, por ejemplo, en la Revolución Constitucional Iraní de 1905-1911. A pesar de que hoy Irán es percibido como un régimen estricto, los armenios de aquel país pueden ser considerados como una comunidad privilegiada –una protegida minoría cristiana de la República Islámica- con sus propias representaciones y entorno amigable para mantener su religión y cultura en grado sustancial.

Sea el maestro Loris Tjeknavorian y sus contribuciones al mundo de la música clásica, o la estrella de ritmo pop Andy, los armenios de Irán ofrecen un amplio rango en el reconocimiento del público iraní. Más recientemente, Andranik Teymourian jugó por la selección de fútbol nacional iraní durante la Copa Mundial de 2014 en Brasil. Anteriormente, habiendo capitaneado el equipo durante un partido contra Bielorrusia, se convirtió en el primer cristiano en tener ese rol.

Aún con mucha emigración desde la revolución de 1979, la presencia armenio-persa es bastante fuerte -no resulta sorprendente, luego de cuatrocientos años de tradición-. Es muy particular el acento de los armenios-persas. Los “parskahay” han mantenido su propia singularidad, diferente de los armenios otomanos y sus descendientes, y diferente de aquellos armenios que tienen sus ancestros en el Imperio Ruso y la Unión Soviética.

de: "100 años, 100 hechos"

Foto: La comunidad armenia de Irán, reunida en la Unión Deportiva-Cultural Ararat de Teheran, en ocasión de la visita del Primer Ministro Pashinyan, en marzo de 2019

 

Noticias