Մեր ճակատի գիրը մենք պիտի գրենք

Ժամանակն է` գրենք մեր ճակատի գիրը, որ ուրիշները չգրեն, որովհետև ինչ էլ որ գրել են ուրիշները մինչև հիմա, ի վնաս մեզ է եղել

ՍՈՍ ՍԱՐԳՍՅԱՆ

"Gyumrí: yo te conozco y te quiero". Carta abierta del presidente de Armenia, Armén Sarkisian

am es
gyoumri--es-qez-gitem-ou-siroum-em-bac-namak-gyoumriin-hh-naxagah-armen-sargsyanic

El presidente de Armenia, Armén Sarkissian escribió una carta abierta a Gyumrí. Fue publicada en la revista de AGBU de diciembre. La presentamos aquí:

"Querida Gyumrí: cuando leas esta carta, miles de personas, cercanas y lejanas, conocidas y desconocidas, habrán ofrecido sus respetos a las víctimas de la gran tragedia que te sucedió el 7 de diciembre de 1988. Yo estaré entre ellos, recordando esos días terribles, cuando el tiempo se detuvo justo a las 11.41, cambiando para siempre tu destino. Hoy han pasado 30 años, y no es posible mirar atrás sin dirigir la mirada hacia el futuro. No puede ser de otra manera.

Tú tienes mucho que ofrecer a tu país y al mundo. Tienes muchas historias del viejo país que compartir con las futuras generaciones. Muchísimo orgullo y optimismo que nos llevará hacia un futuro renovado, reestablecido y fortalecido. Y sé de todo esto, no por las historias de otros, sino por la propia experiencia que he tenido contigo durante mi vida. En 1960 era un niño cuando mi padre, que era un joven y talentoso arquitecto, me presentó a ti. Descubrimos Arpa Chay, y las ruinas de la antigua capital Aní, que se encuentran justo del otro lado de tus fronteras.

Mi padre se admiraba de tu característica arquitectura, desde las construcciones con arcos de piedra duf negra y rojiza, hasta los patios, las iglesias, y las construcciones buenas y malas de la época soviética. Él quería que te conozca, Gyumrí, ya que sus antepasados estaban unidos a ti. Ellos provenían de la región de Erzrum, del pueblo Dzitogh. Son las mismas personas que repoblaron tus tierras en el siglo XIX, huyendo de las persecuciones de los dirigentes otomanos sobre las históricas tierras armenias. Mi padre me llevó a tu museo etnográfico: Dzitoghnotz Tun (museo popular de arquitectura y de modo de vida urbano), donde se presentan las épocas de esas personas de las que provienen muchos de tus habitantes. Ellos hablan con la lengua de los antepasados de nuestra familia, esa lengua que tiene sus raíces en el clásico armenio occidental. Esto se relaciona, por supuesto, con la gran cantidad de escritores y poetas que has tenido, como Avedik Isahakyan y Hovhannés Shiraz.

También eres el hogar del gran escultor Sergei Merkurov y del filósofo y compositor Georgi Gurdjieff. Incluso tu vestimenta tradicional y las danzas populares recorren los caminos que vienen de Erzrum, convirtiéndolo en un singular puente que une el pasado con el presente. Mi padre me explicó también que eres una ciudad de Maestros; así te llamaba él. Hasta el día de hoy tú te enorgulleces con los mejores artesanos, que trabajan con metales, madera y piedra. Sí, los “ustá” (los orgullosos maestros), todavía usan la indumentaria de sus mejores días y continúan con su técnica y métodos tradicionales, imprimiendo una calidad excepcional a tus productos, que no se pueden encontrar ni dentro de Armenia, ni fuera de ella. En ese momento, ¿cómo podía yo saber que 28 años después, la Gyumrí de mi padre se encontraría frente a semejante tragedia?. Fue una conmoción profunda, que mi padre no vivió, ya que murió cuatro años después de esa excursión que abrió mi corazón ante ti. Inmediatamente después del terremoto, muchos colegas míos, y especialmente los estudiantes, corrieron a ayudarte. No estábamos seguros si el gobierno podría hacer lo suficiente, teniendo en cuenta la envergadura del desastre. No hay palabras para describir lo que vimos. Sin embargo, la belleza de Gyumrí que yo he visto en los ojos de mi padre, de alguna manera continuó quedando en mi mente.

Después de ocho años regresé, esta vez, como primer ministro. Los restos de los daños todavía estaban a tu alrededor. Por lo tanto, esperaba que me recibieras con amargura, ya que el gobierno, debido a las dificultades de la guerra y a las penas de los primeros años de independencia, no te prestaron la atención que merecías. Sin embargo, para mi sorpresa, me recibiste con calidez y gratitud. ¡Muchos de los sobrevivientes me invitaban a sus casillas con tanta generosidad y hospitalidad! Y sus cantos y las poesías que recitaban, a pesar de las escasas y pobres condiciones, eran el vivo testimonio de la conocida generosidad de los gyumretsí, que no podré olvidar jamás. Hoy soy el presidente de Armenia, pero, Gyumrí, yo te sigo pensando antes que nada, como armenio, como hombre que sabe bien qué es Gyumrí, quién es el habitante de Gyumrí. He tenido la suerte de visitar antiguas y nuevas ciudades del mundo: todas tienen su encanto y atractivo. Sin embargo el carácter excepcional y tu pureza de espíritu son los que me llaman a ti, una y otra vez.

Éste es el motivo por el que a cualquier visitante extranjero que te visita, como también a mis compatriotas de Armenia, de Artsaj y de la Diáspora, les digo ¿cómo no se pueden enarmorar de ti, tal como yo me he enamorado?. Quiero que ellos disfruten tus sabores y tus aromas, tus tradiciones características y tu sabrosa cocina, como también que conozcan la inteligencia y sabiduría de tu gente. Propongo que por la mañana visiten una de tus iglesias, -como hago yo con frecuencia-, que vayan al mercado. A menudo paro en un café, para charlar con conocidos y amigos, para hablar de lo bueno y lo malo del mundo. Si puedo, me reúno con ellos a orillas del Arpa Chay, lugar que continúa guardando los recuerdos de ese chico joven y de su padre, acerca del pasado de sus ancestros. Y también trato de visitar los artesanos de tu viejo mundo: los herreros, carpinteros y alfareros. Voy a los antiguos hoteles, donde es difunde la palabra y la lengua de Gyumrí, donde se habla con el singular dialecto, en el que se reflejan las tradiciones y el orgullo de la ciudad.

¿Puedes adivinar porqué para mí, es fuente de pena y vergüenza que menos de 30 mil turistas por año te visiten? Este número debe multiplicarse por diez. Creo que es un deber de todos, aquí, en Armenia y en la Diáspora, hacer lo imposible para devolverte la esplendidez de tus muchos años. Por supuesto, habrá gente que se preguntará dónde es que colocarás a 300 mil turistas, sin primero, gastar dinero en abrir más restaurantes, cafeterías y hoteles. A ellos les respondo: en principio sugiero visitas de un día. Así solamente se incentivará a los inversores a construir, renovar y restablecer tu barrio histórico. Como ves, tu esencia de antiguo mundo es tu ventaja sobre Yerevan y otras ciudades. En fin, la Yerevan de nuestros días, como resultado de su modernización, ha perdido gran parte de su historia y su herencia. La parte antigua de Yerevan se ha eliminado completamente, por lo tanto, nosostros dirigimos la mirada hacia ti, Gyumrí, para satisfacer nuestro deseo de comprender y apreciar nuestro patrimonio. Muchas estructuras son antiguas, pero son histórico-culturales; cada una de ellas es valiosa, tiene sus propios atributos. Yo, por ejemplo, me propongo participar en la tarea de renovación de cualquiera de esas estructuras. Hoy en día, por la carretera norte-sur, desde Yerevan, en menos de 45 minutos se puede llevar lo necesario. Por lo tanto, te pregunto: ¿por qué no llevar a nuestros hijos y a nuestra familia, por un día, a Gyumrí, siendo que más de un millón de turistas van a la República de Georgia, anualmente?. Hagan cuentas: un descanso de 500 dólares en Georgia, multiplicado por 1 millón de personas, aseguran al turismo de Georgia 500 millones de dólares. Semejantes recursos pueden hacer recuperar tu grandeza en tiempo record. Confío en que nuestros compatriotas no sólo se sentirán muy bien, descubriendo tus encantos culturales, sino también, sentirán una satisfacción personal al contribuir con tu renacimiento, al hacer tus colores más vivos, al restablecer tu energía y al transformar tu predisposición. Hoy tienes una gran carga a tus espaldas; en tu frente hay una arruga de 30 años. Y sin embargo, por más paradójico que parezca, la destrucción es siempre el comienzo de lo nuevo. Cada vez que regreso a ti, veo algo nuevo en el rostro de tus jóvenes, en tus calles renovadas, en tus nuevos comercios y cafeterías, en las señales de las construcciones, en los antiguos teatros y cafés. El camino que conduce a tu recuperación se va acortando cada año que pasa. Y yo, desde lejos, estaré contigo.”

Լրահոս

Topics of Day

Նմանատիպ նորություններ