La amistad armenio-iraní equivale a la crisis turco-azerbaiyana

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Mjitar Nazaryan

Las posibles perspectivas en las relaciones armenio-iraníes se han convertido en un tema de debate de notorio dinamismo en las plataformas especializadas y noticiosas de Turquía. En particular, después de que Pashinyan visitó Teherán por invitación del presidente iraní Rohani y regresó a Yereván con dos memorandos de entendimiento.

La agencia estatal turca de noticias Anadolu ha abordado la naturaleza y el contenido de las relaciones armenio-iraníes desde las posiciones de interés estatal. Desde la visita de Pashinyan a Irán han pasado unos 20 días, pero la agencia estatal turca cubre el problema como un suceso presente y digno de atención, con un amplio análisis de las relaciones armenio-iraníes. Esto es un hecho que habla por sí mismo.

Según la percepción y la evaluación de la parte turca, Armenia e Irán conceden especial importancia a sus relaciones bilaterales, pero no por la misma razón. Ambos tienen sus propias razones.

"Para Irán, las relaciones con Armenia sirven como una herramienta de presión, en particular con Azerbaiyán y parcialmente sobre Turquía, cuando existen situaciones problemáticas con ellos. También sirven como material para negociaciones y regateos", escribe Anadolu. En la prosecución de la observación se señala que Armenia valora las relaciones con Irán como un camino de salvación en su condición de aislamiento continental. Esa situación existe desde 1990. Y en 2008, cuando el camino a Georgia se cerró debido a la guerra ruso-georgiana, la frontera con Irán adquirió mayor valor para Armenia.

Turquía tiene razones para quejarse de Irán. Anadolu señaló que a los azeríes que habitan en Irán no se les otorga el derecho a educarse en su lengua materna, mientras que la comunidad armenio-iraní no tiene ese problema. Además, las autoridades iraníes permiten que las actividades conmemorativas del Genocidio Armenio sean organizadas amplia y resonantemente, manifestando una postura pro armenia.

A Turquía, que sostiene una amistad con formato de "una nación, dos estados" con Azerbaiyán y que junto a esta, somete a Armenia a un bloqueo territorial, le preocupa que Armenia aún no se haya desmantelado y que desarrolle relaciones amistosas con Irán. Ankara no oculta que está preocupada por el potencial que tiene el desarrollo de las relaciones armenio-iraníes, donde el componente económico también tiende al crecimiento.

La cooperación energética Armenia-Irán en forma de gas natural y electricidad para Turquía es, en esencia, un desafío. El territorio de Armenia, que sirve como un corredor de tránsito para el gas iraní, en el futuro puede proporcionar a Irán un acceso a Georgia y -a través del Mar Negro- al mercado europeo. Mientras tanto, Turquía quiere convertirse en un corredor de tránsito regional para el combustible azul y aumentar así su peso estratégico. Y la perspectiva de la cooperación energética armenia-iraní ya se está convirtiendo en un chaleco de fuerza para el apetito de Turquía.

En primer lugar, cabe señalar que actualmente Armenia tiene oportunidades de comunicación extremadamente limitadas con el mundo exterior: la frontera con dos de sus cuatro vecinos adyacentes está cerrada, sólo tiene conexión ferroviaria con uno de ellos y no tiene acceso al mar. En consecuencia, la construcción del ferrocarril Armenia-Irán debe verse como una necesidad imprescindible, por no decir urgente. Definitivamente, es posible dar un nuevo impulso a los lazos y a los programas económicos intergubernamentales armenio-iraníes, profundizando de esta manera tanto la amistad iraní, como la intranquilidad de Ankara.

(trad. Daniel Dorumian)

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