Historia del partido Demócrata Liberal Armenio (Ramgavar Azadagán Gusagtsutiún - RAG) 4ª PARTE- Los artífices Armenagán: MGRDICH JRIMIAN* (continuación)

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“Revolución. Si no el único, este es el más importante y esencial medio para lograr la salvación de la nación” – Jrimian Hairig

 

 

Intromisión rusa

El probable inminente sitio de Kars y Pleven, hacía indudable el triunfo ruso. Todas las miradas armenias estaban dirigidas y fijadas hacia el “Águila del norte”, que desde el primer día había declarado que el límite de sus armas estaba dado por la libertad de los cristianos en Turquía. Por lo tanto, había que prepararse para la posibilidad de introducir la Cuestión Armenia en algún punto, incluso entre las precondiciones de un acuerdo. Se apeló a Echmiadzín, con la finalidad de que el Catolicós tomara la iniciativa de recurrir al zar y a los demás estados europeos. Pero Kevork IV permaneció impasible ante la posibilidad que la Santa Sede se viera involucrada en una intromisión política de carácter oficial, so pretexto incluso, de estar apoyando de esta forma a los armenios de Turquía. Esta misma postura precavida era compartida por los conservadores, aunque no por la conciencia colectiva nacional iluminada por los pensamientos más justos, que no podía perdonar semejante direccionamiento.

 

Catolicós Kevork IV

 

Es entonces, que Jrimian convoca a los diputados de Constantinopla y les plantea la necesidad de un cambio de estrategia política, que incluía el renunciamiento de Varjabedian y la elección de un nuevo patriarca que saliera al encuentro de las necesidades y deseos nacionales armenios.

 

Varjabedian, con sabiduría y amor patriótico reconoció y aceptó el planteo sin reservas, aunque solicitó la participación colaborativa de un consejo episcopal. Gracias al carácter emprendedor y audaz de Jrimian, el tema de la “Causa Armenia” obtuvo la aceptación necesaria y el lugar merecido en los círculos oficiales del Patriarcado. Una asamblea de diputados se hizo cargo plenamente del trabajo y tomó algunos recaudos necesarios.

 

Patriarca Nercés Varjabedian

 

El 19 de enero de 1878 se puso fin a la guerra ruso-turca con la firma de un acuerdo de paz en Adrianópolis, en cuyo texto no figuró una sola palabra sobre la Turquía asiática ni sobre la situación de los armenios. Tras el dolor que causó este hecho en la comunidad armenia de Constantinopla, en nombre de toda la plana episcopal son enviadas dos solicitudes formales de intervención al zar ruso Alexis II, ambas suscritas por Jrimian y Varjabedian.

 

El Congreso de Berlín

Como producto de estas solicitudes y el esfuerzo incansable de Varjabedian, se obtuvo el artículo 16 del acuerdo de San Stefano, el que trajo algo de optimismo a los corazones desahuciados. Sin embargo, el asunto no finalizaba allí; se hizo necesario continuar las apelaciones ante los foros europeos. Se comenzaron a barajar nombres para la conformación de delegaciones que participarían del congreso. El único armenio que presentaba reconocida representatividad oficial era Boghós Nubar, y era a él a quien se le debía confiar esta tan delicada como responsable tarea. Sin embargo, el Patriarcado, haciendo gala de su lamentable mentalidad, no pudo aprovechar debidamente la predisposición de esta dilecta e idónea figura nacional. Finalmente, por intercesión de Odian, se le confió a Jrimian la responsabilidad de encabezar la delegación.

Boghós Nubar

 

Desconociendo el lenguaje europeo, sus usos y costumbres, ¿cómo es que Jrimian Hairig aceptó tamaña responsabilidad? Según sus propias palabras, Jrimian confesó que apelaría a un idioma que entendiera todo el mundo: iría a llorar… Sólo después de ello podría entender en qué medida sería comprensible esa lógica de las lágrimas para esos corazones de piedra.

 

 

Jrimian viaja para participar del Congreso de Berlín

El 8 de marzo de 1878, acompañado por Minás Cheraz, Jrimian inicia el viaje desde Constantinopla a Roma y luego a París, donde recibe algunas señales de simpatía. Allí mantiene una reunión consultiva con Boghós Nubar, con vistas a su participación en el próximo Congreso. Luego continuó su viaje hacia Inglaterra, donde buscó granjearse la atención e inclinación de los ingleses a partir de sus intereses en la región. Las comunidades armenias en Londres y Manchester demostraron siempre estar activas y a disposición de los asuntos nacionales, difundiendo la problemática armenia a través de publicaciones y participaciones en la prensa, a fin de sostener la atención pública británica. Se entrevistó con William Gladstone, Lord Derby, Benjamin Disraeli, Lord Salisbury. En general, Jrimian fue recibido fríamente, salvo en el caso de Gladstone, que se mostró amable pero que no pudo comprometerse a ayudarlo. El poderoso Arzobispo de Canterbury sólo pudo demostrar su cristiana hermandad recibiendo al “anterior patriarca armenio”. Y no más que esto.

 

 

La política exterior británica había empezado a revelar alguna tendencia pro turca, en tanto muchos parlamentarios sinceros aconsejaron a

Jrimian que buscara ganarse la simpatía de Rusia.

 

Minás Cheraz

 

Jrimian Hairig y Minás Cheraz arribaron a Berlín el 1º de junio de ese mismo año. Inmediatamente se les unieron el arzobispo Jorén Narbey de Lusignan y Stepán Papazian, quienes viajaron desde San Petersburgo. Ni siquiera Otto von Bismarck los recibió. Los delegados se contentaron con poder presentar sus acreditaciones y solicitudes ante los representantes de las potencias europeas. A pesar de la firme resistencia de los delegados turcos para neutralizar el accionar de los armenios, los recurrentes reclamos hechos desde Constantinopla, la incansable insistencia en el seno del Congreso y un golpe de buena suerte permitieron la introducción de la problemática armenia en la agenda.

Robert Cecil, Marqués de Salisbury

 

Antes de iniciarse formalmente el Congreso, se había revelado la existencia de un pacto secreto entre Turquía e Inglaterra. Los delegados armenios intentaron presentarse ante von Bismarck y Salisbury, siendo rechazados por ambos. Apelaron a los delegados rusos y franceses, sin éxito, y debieron ser testigos entonces de qué forma el artículo 16 del Tratado de San Stefano era reemplazado por el artículo 61 del Congreso de Berlín. La delegación armenia, desilusionada, entendió que sólo le quedaba presentar una carta de protesta a todos los delegados plenipotenciarios.

 

Esa nota, una aciaga página de dolor y amargura, finaliza con estas palabras: “Los armenios entendieron que fueron engañados, que sus derechos no fueron reconocidos porque han sido pacifistas, y conservando la independencia de su Iglesia y su propia influencia, no han ganado nada. La delegación armenia retornará a Oriente llevando consigo esta lección. Pero al mismo tiempo declara que el pueblo armenio nunca terminará de clamar, hasta que Europa satisfaga sus justos reclamos”. Esta declaración de protesta fue firmada el 13 de julio. Seis días más tarde, Jrimian y sus compañeros regresaron desde Berlín trayendo el precepto del “Cucharón de hierro”.

 

El Congreso de Berlín de 1878

 

Como resumen del Congreso de Berlín, Rumania, Serbia y Montenegro lograron su independencia, Bulgaria se constituyó en un principado autónomo, Bosnia-Herzegovina fue transferida a Austria, y tanto Macedonia como Armenia, fueron cedidas a Turquía, con la condición de que, de acuerdo con los requerimientos locales, sean implementadas las mejoras particulares en cada una.

Pudieron adelantarse y controlar su propia vida política sólo aquellas naciones que, aunque invalidadas por siglos, lograron arrojarse en ella mediante una acción intrépida: una revolución.

 

La armenidad estaba desahuciada. El más grande error cometido fue que la estructura completa de la problemática armenia estaba basada “únicamente sobre terreno diplomático”. Había que darle la oportunidad al pueblo de enmendar por sí mismo el error cometido por toda la nación. El patriotismo exigía entonces que, lejos de divisionismos internos producto de discusiones, todos se unieran más que en cualquier otro momento, en torno de un único y supremo modelo.

 

Arzobispo Jorén Narbey de Lusignan

 

Esta verdad cundió desde Tiflís hasta la intelectualidad armenia de Bolís, la que comenzó a tensar los ánimos y -¡maravilloso fenómeno de la espiritualidad y la vida armenia!-, la Creencia y la Fe comenzaron a revolotear temerosas por sobre la realidad de nuestra vida nacional. Con total seguridad, puede atribuirse a Jrimian esta inversión de la predisposición espiritual, quien pasó a presidir el Concilio Religioso, trabajando conjuntamente a Varjabedian, Jorén Narbey de Lusignan e Izmirlian. La labor mancomunada y armónica de estas cuatro personalidades no podía dejar de tener una profunda influencia sobre toda la población armenia en general, y en la clase intelectual, en particular. Se vivió un glorioso renacer de las letras ilustradas, sazonadas con un fervoroso entusiasmo por el trabajo serio en el ámbito de la educación y la beneficencia. Cooperación mutua entre las comunidades cristianas hermanas: la protestante y la Universal Armenia.

 

La actividad de las sociedades de beneficencia

La mancomunión y la labor coordinada de las cuatro sociedades más destacadas: Araradian, Tbrotsasirats, Arevelean y Kilikian –que pasaron a integrarse en la Unión de Sociedades de los Armenios- lograron que los institutos Shahnazarian, Nercesian, Mkhitarian y el Robert College se dedicaran a infundir valores nacionales y espirituales, paralelamente a su formación intelectual en las nuevas generaciones. Las regiones rurales del interior pasaron a ser aquel sustrato donde comenzó a desarrollarse el ideario nacional. La Unión de Sociedades de los Armenios fue aquella insuperable organización que indicó con su luz y entusiasmo espiritual el camino de la reconstrucción.

Alumnos armenios huérfanos del instituto Nercesian de Mush - (imagen Hushamadyan)

 

Mgrdich Portugalian, aquel preclaro idealista y noble personalidad, se dirige a Vasburagán en 1876 con el fin de examinar la posibilidad de fundar allí un instituto educativo. Dos años más tarde, retorna a Van para establecer su Varjabedanots (magisterio) de jerarquía europea y fama nacional, que devendría inmediatamente en una fuente de iluminación nacional y que, precisamente por esa razón, sería blanco terminal de los sentimientos de envidia y de sospechas por parte del Estado.

 

Mgrdich Portugalian

 

Una cabal muestra de la cooperación interinstitucional armenia de esa época puede considerarse la sociedad Mshág (cultivador), que desde Armenia lograba reunir importantes sumas en aras de rescatar de la miseria y el hambre a miles de compatriotas, mientras simultáneamente, tres destacadas figuras armenias de Constantinopla -el loable trío Gulbenkian, Oundjian y Esaian- organizaban el “Sovelots Hantsnajoghov” (comisión para los hambrientos), que aseguró el pan a innumerable cantidad de armenios indigentes.

 

  

(Fin de la 4ª parte)

Acceso a la 3ª parte: https://haydzayn.com/es/page/historia-del-partido-democrata-liberal-armenio-ramgavar-azadagan-gusagtsutiun---rag-3-parte--los-artifices-armenagan--mgrdich-jrimian-continuacion

 

 

Extracto del libro: Hagop Vartivarian, Los viajeros del camino al gran sueño y la Historia integral del partido Ramgavar Azadagán, 2015, New Jersey, EEUU

 

(*) Considerando que los años en que viviera y actuara Jrimian, los cuales coinciden con el mismo período, conforman el sustrato de la labor en defensa de los derechos de los armenios y la prosecución de la Causa Armenia, manteniendo sus fuertes lazos primero con el partido Armenagán, y luego, los demás movimientos revolucionarios y partidarios, también le concedemos un amplio espacio a ese período a través de la biografía de Jrimian. Finalmente, es con él que comienza a afirmarse ese pensamiento de que “la revolución se mantiene como el principal y esencial medio de salvación de la nación”.

 

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