Historia del partido Demócrata Liberal Armenio (Ramgavar Azadagán Gusagtsutiún - RAG) 5ª PARTE- Los artífices Armenagán: MGRDICH JRIMIAN* (continuación)

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“Revolución. Si no el único, este es el más importante y esencial medio para lograr la salvación de la nación” – Jrimian Hairig

 

Jrimian es designado prelado de Van

En 1879, Jrimian deseaba poder retornar rápidamente a la Madre Patria para continuar su misión de reorganización educativa y elevación moral, sin embargo es designado prelado de la Diócesis de Van, lo cual acepta de buen grado. Por entonces ya llevaba publicados sus libros “Trajdí ëndanik” (familia del paraíso) y “Sirak y Samuel”, máximos exponentes de la literatura moralizadora de esos tiempos.

 

Clásicos imprescindibles, los trabajos de Jrimian son reeditados periódicamente

 

En noviembre de ese año, Jrimian arriba a Van tras 17 largos años de ausencia. Cuando se retiró, lo había hecho llevándose consigo sólo sus dones de gran orador y su activa personalidad de la cultura. A su retorno, su valiosa experiencia como incansable organizador, patriarca sensible y comprensivo, conductor firme, prolífico escritor y editor, amén de su gran reputación -producto de su presencia en círculos diplomáticos y oficiales, sus contactos internacionales y su autoridad emanada de sus múltiples vivencias junto a su pueblo padeciente-. Sin embargo, en esencia seguía siendo un humilde aldeano del interior. En tiempos de relativa tranquilidad, su presencia era invariable motivo de alegrías, pero cuando el hambre y la miseria golpearon las puertas de todos los hogares armenios, ¡qué consolador era su mensaje de fe y esperanza!

 

Los armenios de Vasburagán se distinguieron estando entre los más vitales y aguerridos, en las condiciones políticas y económicas más implacables, sosteniendo siempre en alto su fortaleza espiritual. Nunca perdieron su instinto moral ni sus aspiraciones culturales aún en los días más negros, estando presos de miedos y angustias.

 

En el período comprendido entre 1870 y 1880, en Van se habían conformado 24 sociedades educativas apadrinadas por las iglesias; todas propuestas e impulsadas por Jrimian Hairig, por entonces también patriarca de Bolís.

 

Jrimian Hairig

 

Además de esas sociedades, de los institutos dependientes de las autoridades estatales y el magisterio dirigido por Mgrdich Portugalian, entre 1878 y 1879 funcionó una escuela-orfanato dirigida por un reconocido cultor de la educación: Hampartsum Eremian.

Durante sus dos primeros años como prelado –entre 1879 y 1881-, Jrimian se vio muy comprometido con su trabajo social. El hambre consumía al pueblo y lo que le quedaba de vida, a pesar de la valiosísima ayuda enviada por los armenios desde Tiflís y Bolís, que obraba milagros.

 

En septiembre de 1879 se constató la presencia de un cónsul ruso y otro inglés, hecho extraño por tratarse de dos potencias antagónicas. Ello obedecía al creciente interés de Rusia en estas provincias armenias, exaltado por la designación de un armenio –Gamsaragán-como alcalde de Karin (actual Erzrum) durante un corto período de paz.

Ese mismo año, Srvantsdeants -dilecto discípulo de Jrimian- había comenzado su labor como examinador en las aldeas armenias. Consideró adecuado viajar a Van junto a Der Sarkisiants (Devgants). Ambos eran los alumnos preferidos de Jrimian. Al arribar allí, Srvantsdeants fue nombrado vicario de Jrimian -sin abandonar su cargo en Agn-, labor que ejerció durante 14 años. Aunque joven aún, había acumulado gran experiencia en Bolís, así como en sus periplos por las aldeas y pueblos con población armenia y en amplios círculos estatales y comunitarios, lo que hacía su presencia más que nunca imprescindible junto a Hairig.

 

 

El despertar de la autodeterminación nacional,

que señala la necesidad de adoptar un movimiento revolucionario

 

En 1880, probablemente por iniciativa del Patriarcado, se publicó un cuaderno en francés bajo el título de “El problema armenio”, en el que se manifestaba que el propósito del gobierno turco era eliminar a los armenios de Armenia.

El contenido de esta publicación -que denunciaba a Inglaterra- fue promovido desde Van, donde se había acentuado la política prorusa por el hecho de que Lord Salisbury había declarado que Turquía no iba a poder implementar las reformas a las que se comprometió hasta que no equilibrara su balanza comercial, máxime, desde el momento en que el Libro Azul -un documento investigativo preparado y publicado por el Imperio británico sobre el genocidio herero y namaqua- comenzó a referirse a las provincias armenias como “Kurdistan”, simplemente para facilitar la asimilación de Chipre.

 

Lord Salisbury

 

Mientras los armenios de Bolís nuevamente comenzaban a agitarse a través de atenuadas quejas, más allá, entre las montañas de Armenia y Vasburagán los primeros grupos de fedayíes realizaban su bautismo de fuego contra las hordas kurdas y turcas, protagonizando heroicos episodios casi desapercibidos y aparentemente insignificantes, pero que tomaban carácter legendario al circular de boca en boca, por todos lados.

 

En septiembre de 1880, fue entregado al gobierno otomano un memorando conjunto de 6 de los estados signatarios del Tratado de Berlín, describiendo la situación de Armenia donde “no se había realizado ningún intento previo de reformas, a pesar de los dos ‘misioneros’ enviados”. Pero esta protesta redactada con vehemencia tampoco produjo resultados; sólo fue una farsa montada para arrebatar los bocados conseguidos. Salvo Turquía, nadie estaba en condiciones de entender el sentido ni el alcance de los juegos montados tras las cortinas europeas. Nuevamente, las esperanzas de recibir ayuda europea se hacían añicos sobre la mesa diplomática, y otra vez –esta, la última,- la fe en la salvación de la nación se fortalecía con la convicción de la propia seguridad nacional: “Muramos como armenios. No hermanos, no. No hay esperanzas en los extranjeros”. Esta sentida, canción-lamento de Narbey (Jorén Lusinian), exhorta a través de su lírica épica a la autoayuda nacional, y pasa a ser la expresión de todo el pueblo.

 

Eran los dolores de parto de una revolución que emanaban del seno de la nación, donde se delineaba el anhelo de autopreparación, de la organización interna, que fluía hacia los estratos populares, dando lugar a emociones febriles y efusivas expresiones.

En “Punch” (ramo), publicación devenida en punto de encuentro de las efusivas plumas juveniles desde 1876, Demirdjibashian compartía sus pensamientos libertarios bajo el título “Bard iev mart” (la obligación y la persona). En el mismo periódico, el vartabed Yeghishé Ayvazian escribió: “Es necesario proteger la nacionalidad, cualquiera sea el medio; incluso influyendo moralmente, con violencia o a través de una revolución, con tal que la patria sea salvada”. Muchas de las actuales canciones y textos –devenidos en clásicos para todos los tiempos-, “Heridas de Armenia”, de Apovian; “El Dios libre”, de Nalbandian; “Madre Arax” y “¿Hemos de callar aún?”, de Badganian; “El ruiseñor de Avarayr”, de Alishan; “Vivamos como armenios”, “Mi patria me llama”, “Mis queridos hijos”, “Armenia, tierra paradisíaca” y “Nuestra patria” de Narbey, transmitieron el fuego de una ilimitada inspiración patriótica armenia por todas partes.

 

Reunión ideal del parnaso armenio del siglo XIX: de izq. a der., Raffí, M.Nalbandian, M.Beshigtashlian,

H.Alamtarian, G.Alishán, Jriimian Hairig, R. Badganian, S.Nazariants y J. Apovian.

 

Las celebraciones por la Constitución incluían mitines patrióticos que se movilizaban desde Hünkar-Iskelesi hasta Yedi-Kulé. El calendario incluía la celebración de Vartanatz del jueves como “fiesta nacional”. Durante la misa, la frase del “Der Voghormeá” que dice  “azkis hayóts azadutiún” (libertad al pueblo armenio) hacía palpitar los corazones exánimes. Hasta en las capillas armenias de las aldeas más alejadas, con gran entusiasmo se presentaban teatralizaciones de Vartanantz, del rey Arshag II, de “La devastación de Aní”, y otras escenificaciones dramáticas, ofrecidas por delante del cortinado cerrado de los altares. Tras cada conmovedor recital de canciones y poesías de corte patriótico, se sucedían las crónicas analíticas de las interpretaciones.

 

Tras el Djalaleddín del genial Raffí, de su Jentë (el loco) y su David Peg, casi simultáneamente, el Torós Levón y Teodorós Rshduní del escritor Dzerents, y tantos otras obras rescataban las páginas gloriosas de la historia contemporánea y antigua, y las presentaban llenas de luz, despertando en el pueblo una nueva épica basada en el autoconocimiento de su poder de lucha armada.

Paso a paso, la inspiración ideológica se va transformando en una movilización activa. En Karin, donde en 1881 Sanasarian realizó la apertura de un centro para la intelectualidad armenia bajo auspicios rusos, al año siguiente ya se había conformado la primera y más importante sociedad conspirativa, que contaba con un gran arsenal. El prelado local, vartabed Maghakiá Ormanian (quien -junto a Dzerents y Dursunian- estuviera por un tiempo bajo la lupa del gobierno) se apresura a viajar a Bolís, donde apenas logra disculparse ante Sayid pashá, por intercesión de Varjabedian.

 

Patriarca Maghakiá Ormanian

 

Este simple hecho, aunque no pasara a mayores o comprometedoras interpretaciones en la Sublime Puerta, de todas formas puede ser considerado una prueba perceptible de importantes sucesos que ocurrían en la clandestinidad.

Se sobreentiende, que los resortes internos del movimiento estaban aún más tensionados, en Vasburagán, donde la manifiesta intimidad de Jrimian con Portugalian y el general Gamsaragán hace tiempo era motivo de preocupación para las élites islámicas de Van. Luego de varias apelaciones por parte de estas élites, un día de 1882, el gobernador Hasan pashá convoca a Jrimian a su oficina y, ante la presencia de un grupo de acusadores, con fingida ingenuidad le pregunta a Hairig si era verdad que había dirigido una carta al gobierno ruso solicitando el envío de tropas dispuestas a ocupar Van. La respuesta fue: “Si yo estuviera seguro de que el gobierno ruso escucharía mis palabras, le pediría que no movilizara su ejército”, lo que confundió a todos.

 

Por entonces, Jrimian había planeado aislarse durante algunos meses en Varakavank, cediendo la administración de la Diócesis a Srvantsdeants, cuya misión sería la de aplacar la caldeada situación y disipar las sospechas del gobierno sobre Jrimian Hairig. El éxito logrado fue pasajero. Infructuosamente, Hairig comenzó a manifestarse contradiciendo a Portugalian, y Srvantsdeants, a mantenerse alejado de este último; resultó imposible revertir la opinión formada del gobierno, que tenía entre ceja y ceja a los tres.

A principios de 1883, Srvantsdeants viaja a Bolís. El movimiento antiprogresista comienza a activarse, con la venia y el aliento del gobierno turco. El magisterio dirigido por Portugalian es considerado un nido de infieles, mientras comienzan a elevarse periódicamente algunas voces contrarias a Jrimian. El denominado “Comité Popular” –último bastión de los progresistas- comienza a mostrar signos de desesperanza.

 

Mgrdich Portugalian

 

Un día, Jrimian convoca a su oficina parroquial a los diputados de la Diócesis y les plantea la situación desde su corazón dolorido. Inmediatamente, llueven los reproches; incluso sobre los propios, quienes habían mostrado un aparente apoyo a Jrimian. Habiendo enviado un telegrama de renuncia al cargo, solicita simultáneamente que el párroco de Lim, obispo Boghós Melikian, sea designado locum tenens de Van, quien es conducido por el mismo Jrimian a la sede de la Diócesis.

Hairig se recluye en Varak y dedica toda su atención al instituto agrotécnico que había logrado establecer con éxito en 1881. Sólo quienes vivieron por entonces en Van, supieron de la pérdida de autoridad moral y la desvalorización de la Diócesis de Vasburagán tras el alejamiento de Jrimian.

 

En octubre de 1884 falleció el patriarca Nersés Varjabedian. El mismo año se alejó el general Gamsaragán. Ambos hechos sumieron a los armenios en un profundo dolor y una amarga sensación de desamparo, aún mayor, tras el forzado alejamiento de Portugalian en marzo de aquel año. La eficaz diplomacia turca había logrado nuevamente cautivar exitosamente a Europa. Pagando con recursos estatales los gastos del sepelio del patriarca Nersés, Hamid pensaba en enterrar la “Cuestión Armenia” con sus propias manos.

 

Patriarca Nersés Varjabedian

 

Tras la partida de Srvantsdeants, Gamsaragan y Portugalian, el alejamiento de Jrimian de Van sólo era cuestión de días. La orden palaciega no se hizo esperar; dos días antes de Dzaghgazart de 1885 se le comunicó que no era necesario que pasara las Pascuas en Van.

Día y noche, durante 3 días el pueblo escuchó con lágrimas en sus ojos la sentida despedida de Jrimian Hairig en todas las iglesias de Van, y el Martes Santo fue acompañado con profundo dolor por la gente, en multitud, en su camino a Lim, donde pasó los siguientes días de Semana Santa y Pascua. Algún presentimiento le anticipaba que no habría de volver a su querida Van. En las vísperas de las Pascuas de ese año, saliendo de Lim, Jrimian tomó el tren de la línea Karin-Trabizón arribando finalmente a Bolís.

 

 

(Fin de la 5ª parte)

Acceso a la 4ª parte: https://haydzayn.com/es/page/historia-del-partido-democrata-liberal-armenio-ramgavar-azadagan-gusagtsutiun---rag-4-parte--los-artifices-armenagan--mgrdich-jrimian-continuacion

 

Extracto del libro: Hagop Vartivarian, Los viajeros del camino al gran sueño y la Historia integral del partido Ramgavar Azadagán, 2015, New Jersey, EEUU

 

(*) Considerando que los años en que viviera y actuara Jrimian -los cuales coinciden con el mismo período histórico-, conforman el sustrato de la labor en defensa de los derechos de los armenios y la prosecución de la Causa Armenia, manteniendo sus fuertes lazos primero con el partido Armenagán, y luego, con los demás movimientos revolucionarios y partidarios, también le concedemos un amplio espacio a ese período a través de la biografía de Jrimian. Finalmente, es con él cuando comienza a afirmarse ese pensamiento de que “la revolución se mantiene como el principal y esencial medio de salvación de la nación”.

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