¿Por qué Azerbaiyán acoge con satisfacción la declaración de los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE?

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Armen Manvelyan

La conocida declaración del Grupo de Minsk de la OSCE se ha convertido en un tema de minuciosa discusión en las diferentes plataformas políticas de Armenia. Existen opiniones en el sentido de que no hay nada nuevo en ella; otros afirman que se trata de una regresión a los acuerdos alcanzados en San Petersburgo y Viena después de la Batalla de Abril.

Recordemos, que en la declaración del Grupo de Minsk se subraya en particular: “...una solución justa y duradera debe incluir elementos completivos que fueron propuestos por los países copresidentes en 2009-2012, lo que implica el retorno de los territorios que rodean Nagorno-Karabagh bajo el control de Azerbaiyán; un estatus intermedio para Nagorno-Karabagh que brinde seguridad y garantías de autogobierno; un corredor que vincule a Armenia con Nagorno-Karabagh, la futura definición del estatus legal final de Nagorno-Karabagh a través de una expresión vinculante de poder legal; el derecho de retorno de todos los desplazados internos y refugiados a sus lugares de residencia; garantías de seguridad internacional que han de incluir una operación para el mantenimiento de la paz”.

A esta declaración de los copresidentes le siguió la consideración efectuada por Azerbaiyán: “La parte azerbaiyana considera positiva la reciente declaración del Grupo de Minsk de la OSCE, así como sus puntos de vista en cuanto a la imposibilidad de cambiar el formato de las conversaciones”. Recordemos, que la parte armenia representada por el portavoz de la Cancillería, de hecho, no acogió con agrado esta declaración.

A quien siga de cerca los sucesos le parecerá que verdaderamente nada ha cambiado y que en términos generales, la parte armenia no apoya la declaración de los copresidentes. Pero quiero recordarles que durante la cumbre de la OSCE en 1996, tras la aplicación del veto respecto de la desfavorable decisión para el lado armenio, el entonces presidente de Armenia Levón Ter-Petrosyan fue capaz de llevar a cabo una política de cuyos resultados Azerbaiyán se quejaba permanentemente, y de hecho rechazaba las propuestas de los mediadores.

Puede decirse que 23 años después de aquellos acontecimientos, el Grupo de Minsk de la OSCE adopta la declaración que Aliyev reconoce como aceptable para él. En forma similar a aquellos sucesos, esto se puede calificar como un cambio desfavorable a la posición armenia, consecuencia de la desordenada, contradictoria y a veces controversial política del nuevo gobierno en la cuestión Artsaj, por cuyo resultado Yereván ha perdido la iniciativa y de hecho se mantiene en un estado de aislamiento, estando enfrentada no sólo a Bakú, sino también a los Estados copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE, a los Estados Unidos, a Rusia y Francia. ¿Acaso todo esto servirá de lección tanto para el nuevo gobierno como para su primer ministro, o continuaremos viendo una política inmadura, por momentos hasta peligrosa, en la cuestión de Artsaj?

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