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MKHITAR NAZARYAN

 

Las autoridades actuales y anteriores de Armenia han considerado y consideran el problema demográfico de nuestro país como un gravísimo problema estratégico que debe resolverse. Serzh Sargsyan había formulado que era un objetivo nacional alcanzar una población de 4 millones de habitantes para el año 2040. En el contexto de su discurso pronunciado en la plaza del Renacimiento en Artsaj, el primer ministro Nikol Pashinyan también presentó los objetivos estratégicos del país, entre los que enumeró el siguiente: "alcanzar al menos 5 millones de personas en Armenia para el 2050".

 

Determinar semejante objetivo estratégico y decidir trazar una hoja de ruta para alcanzarlo es crucial para el futuro de nuestro Estado y nuestra estadidad. Armenia no tiene reservas gasíferas o petrolíferas naturales, y su única verdadera riqueza son los recursos humanos. Más que problemas con los alimentos, hemos tenido problemas de cantidad de población. Hemos sido reducidos constantemente de varias maneras; en un caso por emigración, en otro caso por deportación forzada, y en otros, por pogromos y masacres. Y en el período posterior a la independencia, Armenia se ha visto enfrentada a reiterados desafíos demográficos y no los ha superado, con un consecuente estancamiento en el número de la población.

 

A modo de comparación, señalemos que, según datos oficiales, la población de Armenia en 1991 era de 3.512.000 personas, mientras que al 1º de enero de 2019, alcanzó los 2.965.300 habitantes.

Según nuestro perfil demográfico, Armenia tiene 48 localidades urbanas y 953 rurales, donde la abrumadora mayoría de la población centralizada, el 96 %, son armenios. En otras palabras, Armenia es uno de los países más homogéneos del mundo por su conformación nacional. A pesar de esta situación, el panorama demográfico en Armenia es extremadamente preocupante e inquietante. La evolución de la demografía continúa manifestándose negativamente.

 

En términos generales, hay 3 indicadores principales que caracterizan la situación demográfica: baja tasa de natalidad, envejecimiento y migración. Armenia tiene serios problemas en los tres aspectos. Echemos un vistazo por etapas. Desde 1996, el número de niños nacidos en Armenia ha disminuido o se ha mantenido en el mismo nivel. No hubo crecimiento. Por lo tanto, en este sentido, se ha convertido en una prioridad el tema de la promoción de la fertilidad y los programas sociales de cuidado infantil.

Además, Armenia está en el estrato más alto de las sociedades que envejecen. Según los estándares internacionales, se considera que un país que tiene el 7% de su población se encuentra en la franja de 65 años o más, está envejeciendo. En Armenia, esta cifra ya no supera el 7, sino el 12%.

 

Desde la independencia, el aspecto más preponderante de los flujos migratorios de Armenia siempre ha sido la emigración, principalmente debido a problemas sociales. Cada año, decenas de miles de personas abandonan Armenia sin retorno.

Según las previsiones del Departamento de Demografía de la ONU, para el año 2050 nuestros vecinos registrarán un significativo aumento de sus poblaciones. Azerbaiyán alcanzará el 31% y Turquía el 43%. Considerando la ubicación geográfica de nuestro país y la crucial circunstancia de tener cerradas las fronteras y malas relaciones con 2 de nuestros 4 vecinos, y dado que la guerra aún no ha finalizado, queda claro que mejorar nuestra situación demográfica es simplemente una cuestión de seguridad nacional.

 

La base de la demografía la constituyen, en última instancia, las personas y su número total. Ciertamente, tenemos muchas cuentas que limpiar, muchas pérdidas que recuperar, pero para ello, antes que nada, debemos multiplicarnos; los recursos humanos nos son imprescindibles.

En consecuencia, existe la necesidad de un plan nacional de mejoramiento demográfico, donde se requerirán cálculos específicos y un esquema de acciones específico. Sólo entonces la demografía dejará de ser la vieja herida de la nueva Armenia.

 

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