Una vez, ahora, y otra vez también en tiempos del zarismo, la Iglesia Armenia fue perseguida

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Armen Manvelyan

Cuando la parte oriental de Armenia llegó a formar parte de la Rusia zarista y allí se realizó un censo poblacional, inmediatamente se hizo evidente que los armenios, en contraste con otras naciones de la región, y en general en comparación con otras naciones del imperio, son mucho más cultos. La razón de tal fenómeno fue la Iglesia Apostólica Armenia, que, incluso bajo las matanzas perpetradas por las autoridades otomanas y persas, continuó iluminando a su nación.

Bajo el poder del zar, con cierta libertad, la Iglesia armenia amplió sus funciones educacionales, abriendo escuelas de instrucción básica para niños junto a los complejos monásticos e iglesias. A los funcionarios rusos les sorprendía aún más el hecho de que los aldeanos armenios aspiraban a incorporar a sus hijos en estos programas educativos. Este fue un fenómeno un tanto raro, no sólo para el campesino ruso, sino también para los representantes de la clase más enriquecida.

Los rusos percibieron alguna situación peligrosa en la educación masiva, y pronto comenzaron a implementar formas de represión hacia la Iglesia y, particularmente, hacia las escuelas armenias. La primera exigencia fue retirar a la Iglesia de las escuelas, las que sin la participación del clero, fueron condenadas a cerrarse.

Recordé esta historia en estos días, cuando las autoridades del nuevo gobierno de mano blanda de Armenia inició un ataque contra la Iglesia Apostólica Armenia con el mismo propósito: expulsar a la Iglesia de la escuela y prohibir la enseñanza de la Historia de la Iglesia en las escuelas. Naturalmente, acá surgen algunas preguntas: en primer lugar, no es ningún secreto que la Iglesia no cumple una función particular en las escuelas, por lo tanto ¿cuál es el sentido de este ataque?

Si Ud. tiene un hijo en edad escolar y le preguntara cuándo fue que vio un sacerdote por última vez, ni siquiera lo recordaría; por lo tanto, surge una pregunta natural: ¿contra qué luchan los recién llegados? Los objetivos de este tipo de ataques son unos cuantos. En primer lugar, desacreditar a la Iglesia Apostólica Armenia.

No es en vano, que en las declaraciones anti-eclesiásticas se utilice el concepto de oscurantismo medieval cuando se hace referencia a los clérigos. Esta expresión, instituida durante el período del bolchevismo, ahora es utilizada activamente por los neoliberales, tratando de esa manera, de desacreditar a la Iglesia. En realidad, la Iglesia fue la difusora y guardiana del iluminismo en la Edad Media; los académicos armenios de vanguardia y los maestros han sido clérigos.

El segundo y principal objetivo de tales ataques, es prohibir la enseñanza de la Historia de la Iglesia Armenia en las escuelas, lo que probablemente sea vista por los presentes como una amenaza para la difusión de sus ideas. No se descarta, que, luego de la prohibición, sean impuestas nuevas materias que estarán en contra de la familia armenia tradicional y sus valores, siendo introducidas supuestamente bajo el nombre de cualidades europeas, lo cual socavará la educación espiritual de nuestros hijos y nuestras virtudes nacionales.

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