¿Decisión salomónica…?

am es
ororocayine-prkoum-e-erexayin-tourqic-mi-erexayi-kyanqi-patmoutyoun

“Informe de la Cruz Roja”, 18 de agosto de 1919, Washington, Vol. III, N° 34, pág. 1

 

Aleppo, Siria. Un americano repitió la sabia hazaña del juez Salomón, en su propio país. Trabajaba par la Cruz Roja, y debía decidir acerca de la misma petición que recibió Salomón miles de años atrás.

 

He aquí la historia:

En el camino al desierto árabe, que el gobierno turco implementó durante el destierro de un millón de armenios, los turcos solían arrebatar a los niños y a las mujeres.  Cuatro años atrás, una mujer armenia con su hermosa niña de tres años, caminaba apresuradamente por las calles de Haleb. Un turco, saliendo de repente de su casa, arrebató a la niña, mientras que los guardias que vigilaban a los exiliados, obligaron a la madre a seguir su camino. El mes pasado, la madre regresó del desierto en busca de su niña. La encontró en la casa de un turco, y la reclamó, pero la niña, que ya tenía 7 años, no reconoció a su madre, y entonces el turco se negó al reclamo.

 

Después de eso, la pobre mujer se dirigió a la Cruz Roja Americana, que con ayuda del ejército británico disponía los recursos para regresar a todos los niños robados y perdidos. Ellos trajeron a la niña al refugio de la Cruz Roja, y hasta allí llegaron los reclamos de ambas partes: a la mesa del director del orfanato, que dependía de la Cruz Roja.

Miles de años atrás, Salomón había tenido que juzgar un pleito semejante, cuando dos madres reclamaban al mismo niño. Para solucionar la cuestión, Salomón ordenó a un soldado, dividir al niño en dos partes, una para cada mujer. La verdadera madre desistió, claro, para salvar la vida de su hijo. El sabio monarca inmediatamente cedió el niño a esa mujer que estuvo dispuesta a desistir de su hijo, para salvarle la vida.

 

El oficial de la Cruz Roja no empleó esos drásticos métodos, pero sí probó otro: obligó a la mujer a cantar las canciones de cuna que le cantaba a su bebé. Y cuando empezó a cantar, la niña reconoció a su madre y a las canciones. “Salomón ha regresado entre nosotros”: ésta era la decisión, para los refugiados armenios.  

 

Fuente: sitio oficial del Museo-Instituto del Genocidio Armenio

Noticias

Noticias similares