Un silencioso “testigo” del cristianismo en Turquía. El templo de Hagia Sofia (fotos)

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Construida en el año 537 dC, Santa Sofía (en griego, Αγία Σοφία, sagrada sabiduría; en turco, Ayasofya), es una antigua basílica ortodoxa; actualmente, uno de los museos más visitados de la ciudad de Estambul, Turquía. Recibe anualmente 3,3 millones de visitantes. Los datos que aporta el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía en 2015 muestran que Santa Sofía es el destino turístico más visitado de Turquía.

 

 

Siendo uno de los centros religiosos de Constantinopla -el centro de Bizancio-, fue la sede del Patriarca Universal de Constantinopla. Durante la 4ª Cruzada (1204-1261) la catedral fue transformada en un templo católico; y en 1453, cuando el sultán Mehmet "el Conquistador" tomó Constantinopla, el templo cristiano fue convertido en una mezquita otomana.

 

 

A diferencia de otros templos cristianos destruídos, la basílica tuvo una profunda influencia y causó una gran impresión en los líderes otomanos a través de su magnificencia y sus soluciones arquitectónicas, siendo por esa causa que ha sido conservada y convertida en una mezquita.

 

 

 

Es público y notorio que las campanas, los íconos y muchas reliquias del templo fueron destruidas, y además, los mosaicos que representan a Jesús, a María, los santos cristianos y los ángeles fueron cubiertos con yeso. En su lugar, los gobernantes otomanos añadieron a la basílica una serie de elementos que caracterizan al islam, tales como un mihrab (nicho que indica la dirección de la Meca), un minbar (púlpito, de la que el imám dirige su homilía) y 4 minaretes. Hasta 1931, el templo de Santa Sofía fue una mezquita y, desde 1935, en la Turquía moderna, por orden del fundador y primer presidente de Turquía, Mustafá Kemal, fue secularizado y convertido en un museo.

 

 

 

El templo de Santa Sofía fue restaurado por el famoso arquitecto armenio Trdat a fines del siglo X. El historiógrafo armenio Stepanos Asoghik, dejó testimonio escrito de esto afirmando que la reparación de la grieta superior de la cúpula fue tan bien hecha, que su aspecto final fue más hermoso y atractivo de lo que era. Desde entonces, la reconstrucción hecha por el arquitecto Trdat se ha mantenido hasta hoy, más de 1000 años después de su colapso.

El templo de Santa Sofía fue una de las estructuras más grandes del mundo durante muchos años, hasta la construcción de la Catedral de Sevilla en 1520.

 

 

 

En Santa Sofía se están realizando trabajos de reconstrucción y de acabado de interiores. Existe la preocupación de que, bajo esa excusa, las últimas pruebas de su origen cristiano: los frescos de Cristo y los Apóstoles, sean removidos de sus lugares. Cabe mencionar, que incluso durante los trabajos de renovación el templo no ha perdido interés entre los turistas. Es notable la fila de visitantes que se extiende a lo largo de casi 25 metros en el patio del templo-museo. A pesar del calor de julio, turistas de diferentes rincones del mundo esperan pacientemente poder ver con sus propios ojos y disfrutar de esta magnífica construcción por dentro.

 

 

Resulta curioso el hecho de que en la actualidad, en la mezquita de Ayasofya se comercialicen estampas e imágenes icónicas de Cristo y de Santa María.

 

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