El nuevo torbellino de las relaciones Diáspora-Madre Patria

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La revolución de terciopelo de Armenia ha trastocado muchas cosas en la Patria. La eliminación del soborno, la aplicación justa de la ley y la iniciativa de una revolución económica inspiraron positividad y nuevas esperanzas en el pueblo de Armenia, y por qué no, en toda la armenidad.

Naturalmente, los beneficiarios del régimen derrocado tuvieron que utilizar los medios financieros y las redes informativas aún en su poder, para sembrar dudas respecto del nuevo gobierno. También ha comenzado a unirse a ese concierto el segmento de ciudadanos que tenían una expectativa irrealista de una mejora inmediata de su vida cotidiana.

Afortunadamente, todavía hay un bloque realista que está dispuesto a darle tiempo al nuevo gobierno a que se establezca y que implemente sus propósitos.

Cualesquiera sean las observaciones, la hora impone que las nuevas autoridades no fracasen.

Quienes han asumido cargos, tanto en la Asamblea Nacional como en el Gobierno, es un grupo de jóvenes preparado, pensante y probo.

La inexperiencia de las nuevas autoridades fue un punto que el pueblo entendió y aceptó, junto a las grandes ventajas, a sus visiones y al espíritu que brindaron.

Las primeras manifestaciones de esta inexperiencia aparecieron en las fallas de la política exterior, en particular en lo que respecta a los vínculos tradicionales de Armenia con Rusia.

Sin embargo, hoy centramos nuestra atención en las relaciones Diáspora-Armenia.

Se ha dicho y no está de más repetir que la Diáspora tiene un gran potencial para acelerar la rehabilitación económica, política, informativa e ingenieril de Armenia; con la condición, sin embargo, de que las autoridades armenias logren reconocer, apreciar y utilizar aquellas reales oportunidades que pueden no ser dadas a Armenia por motu proprio. Porque también en la Diáspora hay mucho de imperfección, y la necesidad de una verdadera educación en el conocimiento es inevitable. En todas las palancas del poder no siempre habrá personas que puedan decir, con la sabiduría de Khachik Dashtents: “la paja se va, y queda el trigo”.

Hasta ahora, las políticas implementadas por Armenia en relación a la Diáspora no tuvieron éxito debido a la falta de conocimiento. Cuando decimos políticas –en plural-, nos referimos a los sucesivos gobiernos en su totalidad. Durante sus 10 años de existencia y actividad, el Ministerio de la Diáspora trató de organizar a las ya organizadas comunidades, cuando iban creándose nuevos conglomerados armenios en diferentes partes del mundo.

Remitiéndose a los insuficientes resultados obtenidos hasta ahora, el gobierno de Pashinyan disolvió el Ministerio de la Diáspora y hoy propone una nueva estructura: una sección que se subordine a un departamento de su oficina gubernamental, por debajo de los 12 ministerios. Esta estructura podrá tener éxito o no, independientemente de los datos de que se disponga; para tenerlo, deberá estar guiada por la recurso del conocimiento. Si la estructura o sus operadores se aproximarán a la Diáspora con la mentalidad y la metodología de trabajo pasadas, pretendiendo saberlo todo y no teniendo nada que aprender de nadie, el fracaso será inevitable.

Hoy se está probando agregar una subestructura invisible más, por encima de las estructuras ya creadas que conciernen a la Diáspora. A esa subestructura se ha referido el periódico parisino Nor Haratch, en su nota editorial del 28 de febrero.

No creemos que ese periódico haya sido designado como vocero por las autoridades armenias, sin embargo su editor, analizando los desarrollos recientes, ha arribado a ciertas conclusiones.

Con la revolución de terciopelo, un grupo de extremistas comenzó una campaña imperdonable contra el Patriarca de Todos los Armenios, imputándole una serie de acusaciones sin pruebas, por motivos manifiestamente políticos. Justamente durante aquellos días, el principio fuera de lugar expresado por el primer ministro Pashinyan, en el sentido de que la Iglesia y el Estado están escindidos, alentó aún más a los extremistas, por no decir más... A todo esto se sumó el desacostumbrado silencio del Catolicós Aram, convirtiendo estos sucesos en una conspiración.

La semana pasada, el Catolicós Aram se hizo presente en Armenia. Abrazos con el Patriarca Supremo de Todos los Armenios frente a la Puerta de Drtad de Echmiadzín, y luego, un encuentro de ambos catolicoses con el primer ministro. Después de todo esto, una cena a solas del Catholicos Aram I y Pashinyan. Sería interesante saber qué es lo que se ha discutido durante esa reunión íntima. ¿Tal vez se haya reiterado la propuesta de Pashinyan respecto de trasladar a Aram I a Echmiadzín? Una versión periodística que aún no ha sido rechazada por ninguna fuente oficial.

Así es como Nor Haratch comentó estos sucesos: “Esta actitud privilegiada ciertamente tiene sus propios motivos políticos y nacionales. El primero, es encontrar una salida a la crisis creada por el primer ministro Pashinyan con las estructuras tradicionales de la Diáspora como consecuencia de la eliminación del Ministerio de la Diáspora. En segundo lugar, después de las manifestaciones contra el regente de la Santa Sede, el apoyo de un eclesiástico que goza de una gran reputación y reconocimiento como lo es el Catolicós Aram, era útil para restaurar la reputación del jefe primado de la Santa Sede. En ambos casos, el Sumo Pontífice de la Gran Casa de Cilicia es ciertamente la balsa de salvación que permitirá colocar en nuevo cauce de desarrollo y de diálogo las perturbadas relaciones posrevolución”.

Ciertamente, estas evaluaciones pertenecen en gran medida al editor del periódico, más que al primer ministro Pashinyan; de otra manera, toda esta puesta en escena se asemejará al "construir, rompiendo’ de Panchuní. Si el Señor Pashinyan hubiera estado realmente preocupado por el prestigio del Patriarca Supremo de Todos los Armenios, en primer lugar, habría reprimido los elementos que pusieron en tela de juicio la reputación del Vehapar. Y si el Catolicós Aram también se encuentra preocupado por el restablecimiento de la reputación del Patriarca, podría haber declarado esa intención desde Antilias, sin tomarse la molestia de viajar.

Por lo tanto, si las afirmaciones anteriores son tan endebles, sólo queda una cosa, que confiesa en la nota editorial: “la cuestión mayor de Pashinyan es contar con un interlocutor calificado de la Diáspora”’.

La Diáspora, desafortunadamente, no tiene un solo interlocutor y ni tampoco lo puede tener bajo las condiciones actuales. Que nadie se autoengañe. Junto a una serie de círculos desinformados de Armenia, la misión de la prensa tashnagtsagán es la consagración del Catolicós Aram como representante de toda la Diáspora. Sin embargo, el Catolicós Aram es un muy digno líder espiritual en su cargo. Escribir que ‘en toda la extensión de la Diáspora Aram I también ostenta la condición de figura política’, es una declaración equivalente a un autoembaucamiento.

Por otro lado, el periódico le endilga la siguiente culpa al Patriarca Supremo: ‘Entronizado en la Santa Sede durante la presidencia de Kocharyan, el Catolicós de Todos los Armenios Karekin II intentó, por medio de las diócesis de la Iglesia Apostólica Armenia dependientes de Echmiadzín,

crear en la Diáspora un poder que contrapesara a la FRA y a Antiliás, vinculando la Diáspora y sus recursos materiales a las autoridades de Armenia de entonces’.

Si obviamos la incendiaria idea de ‘vincular al gobierno de Kocharyan’, debemos decir que el Patriarca hizo lo correcto al vincular su rebaño a Armenia; especialmente porque los arrebatadores de ese rebaño continúan la labor de eclipsar la Iglesia Armenia creando diócesis opositoras a lo largo y ancho de la Diáspora.

Dando vuelta la página, diremos que la acusación sería más apropiada para el regente de Antilias, que fuera de sus diócesis ejemplares ha colocado las diócesis cooptadas en el chaleco de fuerza de un partido político. Por esa causa difícilmente pueda convertirse en el interlocutor ‘calificado’ de Pashinyan.

Es evidente, que se están armando ciertos juegos en la oscuridad. Donde hay humo, con certeza habrá algún fuego. El humo se encuentra en las páginas de Nor Haratch, y lo más probable es que sea cierto. Pero el fuego se halla en algún lugar cercano al asiento del primer ministro. Si aún persisten esas intenciones tan altivas como ingenuas, significa que en Armenia aún no ha llegado la noción de conocimiento.

No es posible magnificar a Antilias eclipsando a Echmiadzín. Eso significa desacreditar a toda la Iglesia.

Si el Catolicós Aram será el interlocutor de la Diáspora con Armenia, hará lo que ha hecho hasta el día de hoy: aprovechando la autoridad de Armenia, subordinará a las masas al servicio de las mismas fuerzas, y no necesariamente a Armenia.

"BAIKAR" periódico del Partido Ramgavar Azadagán

Nota editorial del 3-3-19

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