Turquía es un país seguro únicamente para Erdoğan y los suyos

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MKHITAR NAZARYAN

 

Un empleado de la embajada bielorrusa es muerto a tiros en Turquía. Anteriormente, el embajador extraordinario y plenipotenciario ruso también fue asesinado a tiros. No contamos los numerosos intentos de las muchedumbres ávidas de linchamientos, con la intención de tomar por asalto la embajada estadounidense, los que, afortunadamente, no pasaron a mayores. Todo esto tuvo lugar durante el gobierno del partido Justicia y Desarrollo liderado por Reçep Tayyip Erdoğan. Y no hay ninguna razón para creer que no puedan suceder nuevamente hechos de este tipo.

 

A diferencia del embajador ruso, el diplomático bielorruso sobrevivió, aunque según las estimaciones de los médicos, su salud sigue siendo grave. Todavía no está claro si sobrevivirá. Mientras el presidente turco disfruta saludable y cómodamente de sus vacaciones. El día terminó, pero aún no ha condenado el ataque al diplomático bielorruso. Da la impresión de que en Turquía, los únicos que pueden sentirse seguros y protegidos son sólo Erdoğan y quienes lo rodean. El resto, sean ciudadanos comunes, representantes de minorías nacionales o diplomáticos extranjeros, esencialmente están privados de protección y seguridad.

 

Viviendo en Estambul, un ciudadano armenio puede ser agredido y apuñalado en su casa, mientras los autores pueden no ser hallados ni castigados hasta la fecha. En Turquía, los kurdos iraquíes pueden de librarse alguna forma de la justicia por mano propia de una multitud enardecida, si han desplegado la bandera de su país y lo han nombrado “Kurdistán”. Por no hablar de la "caza" de sus propios ciudadanos. En casi todas las estructuras estatales y no estatales, los ciudadanos turcos son perseguidos y acosados bajo el pretexto de tener contactos con los partidarios de Gülen. Incluso, considerando la agudización de las tensas condiciones del conflicto en Chipre, permanecer en Turquía probablemente sea peligroso para los griegos y grecochipriotas.

 

También notemos que en Turquía, ni siquiera los refugiados pueden sentirse seguros, comenzando por la violación de sus derechos hasta las persecuciones que amenazan su existencia física. Los infortunados refugiados, en lugar de encontrar asilo, en Turquía hallan un infierno. Se encuentran desprotegidos de los riesgos de morir, ya desde el cruce de la frontera turca. Por ejemplo, en la frontera sirio-turca, desde hace varios años se llevan a cabo fusilamientos de refugiados sirios, estando todo documentado por parte de los organismos de derechos humanos. En resumidas cuentas, en Turquía los derechos de los refugiados se encuentran lejos de todas las normas del derecho a la vida.

 

El caricaturista sirio habitante en los EEUU ilustra de la mejor forma la realmente paupérrima situación de los refugiados en Turquía. El dibujante satírico expresó así su protesta contra la política turca hacia los refugiados. De acuerdo a esta caricatura, la medialuna de la bandera turca se muestra como un par de desgarradoras mandíbulas de las cuales los refugiados intentan escapar.

 

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