La tierra es un ente vivo, tiene su alma, y sin patria, sin un fuerte lazo con la propia tierra, el hombre no puede encontrarse a sí mismo, a su alma.
Martirós Sarian

Turquía en las barricadas del odio

am es
tourqian-ateloutyan-barikadneri-vra

MKHITAR NAZARYAN

 

En 1830, el pintor francés Eugene Delacroix creó un lienzo que es ampliamente conocido en el mundo y se llama "Libertad sobre las barricadas". En Turquía, por supuesto, no hay Delacroix, no hay libertad, pero hay barricadas: "barricadas de odio". Este Estado, como sabemos, se formó arrebatando, torturando, negando, derramando sangre y, finalmente, odiando. Sigue siendo un país de barricadas de odio, donde las reglas de convivencia con grupos cultural y religiosamente no turcos son detestables e insoportables. En Turquía, las publicaciones impresas y los medios electrónicos continúan propagando permanentemente el odio por motivos nacionales y religiosos en todo el territorio, expresando una abierta discriminación.

 

La atmósfera de intolerancia en Turquía está dirigida y patrocinada por los círculos más altos del Estado, ya que tiene una naturaleza consistente y tiene un lugar permanente en la retórica de los políticos y funcionarios de alto rango. La libertad de expresión está ausente, la gran mayoría de la prensa está controlada por el Gobierno. En este caso, es obvio que los medios de comunicación turcos simplemente están ejecutando una orden estatal de discurso del odio. Consideremos, a guisa de prueba, los datos más actualizados. Durante 2018, los medios de comunicación turcos publicaron al menos 4.839 artículos dirigidos a diferentes grupos étnicos y religiosos. Esto se conoció como resultado de un estudio realizado por la fundación internacional Hrant Dink. Resultó que los judíos y los armenios eran el principal blanco del discurso de odio. En particular, en el transcurso de un año, se publicaron en la prensa 1133 notas periodísticas que contenían discurso de odio contra los judíos. Mientras que el número de publicaciones que promovieron el odio contra los armenios fue de 973. Si dividimos este número por los días del año, resulta que dos o tres veces cada día de Dios, se publica un artículo de odio hacia los armenios. En otras palabras, en la Turquía moderna, el odio se predica a diario.

 

De particular preocupación es el hecho de que casi el 40% de las publicaciones que contienen discursos de odio llegan al público a través de los principales medios nacionales, y el 60%, de los medios locales de diferentes provincias y ciudades. Seguramente todo esto no se hace mediante el desconocimiento de los organismos estatales. Hay que pensar, que la difusión de una retórica de odio es un detalle específico de una política específica desarrollada. Además, la propaganda consecuente del odio no está limitada a judíos y armenios. Los griegos, los refugiados sirios y los cristianos en general también son blancos. Por caso, en la prensa todos los años la palabra de odio se intensifica durante las fiestas cristianas. Y los dardos de odio a los armenios están especialmente dirigidos a los temas relacionados con el Genocidio Armenio y los eventos de Khojaly.

 

Esta política mediática de las autoridades turcas y la deliberada incitación de la atmósfera de odio, descarta la posibilidad de que sea posible un diálogo saludable con Armenia y los armenios después de un recambio de poder o incluso, transgeneracional, ya que la cultura del odio en Turquía sigue siendo un legado de sus predecesores y un testamento para sus descendientes. Lamentablemente, es así. He aquí, que durante 17 años la administración de Erdoğan ha estado erigiendo barricadas de odio en lugar de construir una atmósfera constructiva.

Noticias

Las más leídas

Noticias similares