El ultimátum de Washington a Ankara

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Mkhitar Nazaryan

La confrontación entre Washington y Ankara no sólo continúa, sino que también se intensifica. El acuerdo técnico-militar de Turquía con los rusos y su determinación para comprar equipo de defensa militar antiaérea hacen que los Estados Unidos endurezcan sus posicionamientos y mensajes hacia Turquía.

La firme determinación del gobierno turco de Reçep Tayyip Erdoğan de comprar sistemas de misiles cenitales S-400 a Rusia, apunta hacia una etapa peligrosa para las relaciones turco-estadounidenses. La crisis se ha intensificado tanto que el vicepresidente de los Estados Unidos ha apelado a Turquía con un tono y un vocabulario prácticamente de un ultimátum.

"Turquía está obligada a elegir: ¿ quiere seguir siendo un socio importante en la OTAN, la alianza militar más exitosa, o quiere poner en peligro esa asociación y tomar decisiones imprudentes?", escribió Mike Pence en un blog de redes sociales.

Por cierto, este mensaje de Washington enviado por los labios de Pence fue percibido correctamente por los medios de prensa del gobierno turco, que caracterizaron la declaración de Pence como un ultimátum.

La respuesta de Ankara no se hizo esperar. Con el mismo formato, a nivel de vicepresidente del país, en esencia se respondió con una pregunta a los líderes de la Casa Blanca.

El vicepresidente turco Hasan Oktay respondió: "Estados Unidos debe tomar una decisión: ¿quieren seguir siendo socios de Turquía, o quieren poner en peligro esa asociación colaborando con terroristas que son enemigos de un estado miembro de la OTAN?”

Esto significa que la luz roja de Washington no sólo no despierta a Turquía, sino que también provoca una confrontación más audaz. Surge la pregunta: ¿de dónde y con qué recursos se alimenta el potencial de confrontación política de Turquía con Estados Unidos? ¿Tal vez haya un acuerdo oculto entre los rusos y los turcos para disponer de un dividendo geopolítico conjunto contra Estados Unidos en la presente etapa? Esta es, por supuesto, una hipótesis no confirmada aún, pero este proceso de las cosas hace dudosa su refutación.

Naturalmente, la confrontación de Turquía con EEUU no puede pasar por alto la esfera económica, donde Turquía es más vulnerable. Es poco probable que un conflicto diplomático entre Estados Unidos y Turquía pueda llevar a una guerra comercial. Las inversiones de Turquía en la economía estadounidense constituyen un porcentaje pequeño, mientras que el comercio con Estados Unidos tiene volúmenes e importancia significativos para Turquía. Por lo tanto, es obvio que futuras acciones de Estados Unidos contra la economía turca serán más peligrosas que lo contrario.

Naturalmente, esto es entendido y calculado por Ankara. Sin embargo, es dudoso el hecho de que Turquía corra el mayor riesgo de tales pérdidas a cambio de mayores ganancias. Las saetas se dirigen de nuevo hacia Rusia. Si resulta que Rusia "le da sangre" a una Turquía que se opone a Estados Unidos, esto puede ser preocupante para Armenia.

La crisis en las relaciones de Turquía con Estados Unidos es, en cierto sentido, beneficiosa para el

Estado armenio, ya que a través de EEUU podrá llevar adelante los intereses armenios. Pero si la crisis turco-estadounidense tiene lugar al precio del acercamiento ruso-turco, puede llegar a significar una "luz roja" para Armenia.

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